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martes, abril 13, 2021

25 días para elegir a los candidatos de las elecciones de octubre

Doce candidatos, seis frentes, tres semanas y media y mucha rosca para las Paso. El escenario sin Barbieri ni Monfasani pero con la gente de ambos en plena campaña. Las dos principales internas, arden. Hasta el 9 de agosto a las 18.00, alianzas transitorias con el “anti” como aglutinador. Los barrios y las visitas.

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Quedan 25 días para el 9 de agosto, día de las Primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso). Ese domingo a las 8.00 de la mañana se abrirán los comicios para que 47.590 personas habilitadas puedan elegir al candidato que más les gusta para que el 25 de octubre San Pedro elija su próximo intendente en una contienda electoral en la que los escenarios provincial y nacional, sobre todo este último, es insoslayable.

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Continuidad o cambio es lo que se juega. Que es lo mismo que decir kirchnerismo vs. antikirchnerismo, por más matices que se quieran buscar en ambos boxes donde se acomodan los contendientes caminos a la disputa en el que, más allá de la encuestocracia actual, los votos se cuentan de a uno.

De la cantidad de electores que hay en San Pedro, los seis frentes electorales que compiten, de los cuales tres tienen internas, deberán cruzar el piso del 1,5 por ciento en total para seguir en carrera. Si votaran todos, serían alrededor 713 votos. Como suele votar alrededor del 80 por ciento del padrón, ese número se reducirá a 571. Es previsible: todos seguirán en carrera pasado el 09 de agosto.

Por ello la atención local está puesta en las internas, sobre todo de los dos frentes electorales que mayor interés despiertan a nivel nacional, el Frente para la Victoria y el Pro con Cambiemos.

El Frente para la Victoria tiene tres listas que encabezan Fabio Giovanettoni y Carlos Codern; Julio Pángaro y Titín Trelles; y el Ñato Estelrrich con Rita Leguizamón.

En Cambiemos también hay tres locales: la del Pro de Sergio Rosa y Mario Sánchez Negrete; la de FE (que también tributa a la presidencial de Macri) de Cecilio Salazar y Juan Garavaglia; y la de Germán López con Domingo Bronce que apoyan a Ernesto Sanz a nivel nacional.

El otro frente con internas local es el de Izquierda (FIT), que reproduce en San Pedro la disputa entre el Partido Obrero y el PTS, con Ademar Marabert por el primero y Agustín Grioni por el segundo.

El frente UNA, con Ariel Ramanzini; Compromiso Federal con el Pato Bennazar; Progresistas con Fernando Nouet; y Nueva Izquierda con Rodolfo Sosa completan la oferta electoral.

Dos internas, mucha rosca
La ausencia de Mario Barbieri y de Daniel Monfasani en la contienda mas no en la disputa, es fundamental para entender el complejo mapa de la realidad política sampedrina camino a las Paso. Eso sí, tiene vencimiento: el 09 de agosto a las 18.00, cuando las urnas hayan cerrado, no habrá tiempo ni para los festejos.

El presidente del Concejo Deliberante y el diputado nacional conservan sus estructuras, sus agrupaciones, sus cuadros y sus militantes. El primero fue, como siempre, ambiguo a la hora de indicar un camino pero sus referentes territoriales conocen la premisa de boca de quienes haciendo el mismo trabajo que ellos lograron un puesto en el Municipio: prohibido volver a los 90.

El segundo fue directo: el lunes de la semana pasada encabezó una reunión en la que, sin amagues, les recordó las diferencias históricas que lo separan de Julio Pángaro.

Ambas situaciones explican la presencia de militantes encolumnados en el oficialismo, dispuestos a darles una mano a los inexpertos y experimentados que rodean a Giovanettoni, que los tiene de ambos y en explosivo cóctel, mezclados en tareas mínimas o de relevancia, según la ocasión.

Al intendente lo favorecen los “apoyos” en la tarea subrepticia. Dicen que no tanto cuando aparecen algunos “rostros gastados de tan visibles”. En su búnker, Pángaro baja línea de seguir contra viento y marea. Sus militantes, obedecen. Quizás por ello contraatacaron esta semana por las redes sociales, donde las chicanas entre unos y otros están a la hora del día. El exintendente confía en que los votantes lo elegirán por su experiencia en la administración pública y por el cúmulo de obras que dejó su gobierno.

En ambos sectores manejan encuestas. Algunas hechas al tún tún y sin afán de ser instrumento de medición tomado en serio. Otras pretendidamente “profesionales” mejor cobradas que desarrolladas. Ninguna da certezas pero orientan el ánimo. La desesperación y los golpes bajos de unos pueden dar cuenta del repunte de otros.

El Ñato Estelrrich no quiere ser un convidado de piedra y su presencia implica otra disputa a tener en cuenta, porque cada uno de los otros analiza con detalle a quién le resta votos con su promesa de ser “un intendente de overol”.

En el ala cambiadora las disputas son más sordas. López sostiene su discurso de último radical orgulloso mientras el presidente de la Juventud partidaria dice sin tapujos en televisión que la conducción juvenil del centenario partido trabaja con Sergio Rosa porque ello implica ser “coherentes” con el camino que iniciaron en 2011 y continuaron en 2013, cuando acompañaron las candidaturas del ahora macrista.

“En los barrios arrasamos pero en el centro nos cuesta entrar”, dijo un operador de Salazar que repite el dogma: “Los muertos se cuentan fríos, los votos de a uno”. Entiende que la contienda es peliaguda y que el discurso de la sensibilidad social de su candidato es un punto a favor que rebota en todos y cada uno de los que alguna vez recurrieron a él, que son muchos. El dirigente gremial no vacila en reconocer el amplio conocimiento público que ha alcanzado por su tarea constante de ayuda a particulares e instituciones.

Si Rosa pone el acento en la educación, Salazar lo hace en el trabajo. Uno dirá que el primero permite una mejor inserción en el segundo; el otro, que no hay nada más dignificante que producir lo que uno come. Diferencias discursivas entre un radical y un peronista, después de todo, entre cuyos hombres y mujeres, quién lo diría, también hay un antipangarismo en marcha.

“Lo que no te mata te fortalece”, se despreocupan los que trabajan para el exintendente. Su estrategia sigue por el mismo camino del primer día: ir al territorio a recordar, según su discurso, que “hubo un San Pedro mejor” allá lejos y hace tiempo. Dicen que las obras públicas calan hondo en el electorado y en este espacio confían en ello.

El resto, camina y propone

Rezagados en la disputa, no porque carezcan de posibilidades sino porque, como se dijo más arriba, no participan de internas y las Paso ofician como una primera instancia para el posicionamiento, el resto de los precandidatos recorre el territorio, dialoga con los vecinos y comparte propuestas.

Ariel Ramanzini, de UNA, inauguró sede en Río Tala y aseguró que su compromiso es combatir la inseguridad, crear fuentes de trabajo, promover obras para mejorar la calidad de vida y resolver los problemas de la salud y el hospital.

Diego “Pato” Bennazar presentó una página web interactiva para estadísticas y una serie de obras ambiciosas como la construcción de un hospital de pediatría en la terminal; un minitranvía en la peatonal; doble mano para la calle Pellegrini y para el acceso por Ruta 1001; y la continuidad de avenida Sarmiento hacia la costa a través de la barranca, con anfiteatro y edificio para el Conservatorio incluidos. Eso sí, sin dar precisiones de los recursos para su desarrollo.

Fernando Nouet, por su parte, inauguró sede partidaria y pidió “hacer una campaña responsable”. Aseguró que la suya no es una candidatura “testimonial” y que tiene “un proyecto” para ser “una alternativa distinta en las elecciones”.
La campaña de Ademar Maraber tiene al precandidato y a sus militantes recorriendo la ciudad y las localidades, al tiempo que llevaron adelante una volanteada en la Peatonal.

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