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San Pedro
lunes, septiembre 20, 2021
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114 años Ciudad: chapitas catastrales enlozadas, una tradición que se impuso por ordenanza

En su edición impresa, La Guía Club conmemora los 114 años desde que San Pedro fue declarada ciudad. Una de las notas que aparecen en este número especial es esta: la historia de las chapitas enlozadas que todavía pueden verse en el frente de muchas viviendas.

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Una ciudad que se precie de tal debe tener sus calles y numeraciones fácilmente visibles, reconocibles para locales y visitantes.

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San Pedro, un polo turístico desde siempre, tuvo varias instancias de disposición de cartelería urbana que todavía pueden apreciarse: los viejos carteles rectangulares colocados en los edificios que ocupan las esquinas; los postes con las chapas bordó promovidos entrado el siglo XXI que todavía persisten; y los azules renovados que se pueden ver en la actualidad.

Pero además, en la década del 60 el Concejo Deliberante local decidió que era tiempo de que, más allá de la cartelería pública, quienes circulen por las calles de San Pedro puedan saber a qué altura se encuentran.

Para ello, en septiembre de 1960 fue aprobada una ordenanza que estableció la obligatoriedad de disponer numeración en “todas las puertas y portones de calle de las casas o edificios que dentro de la planta urbana carezcan de ellos”.

Eran tiempos de ordenar un pueblo que crecía y que la llevaba más de 50 años desde aquel 25 de julio en el que fuera declarada como ciudad y dispuesta en el mapa de los distritos de la provincia de Buenos Aires.

El antecedente previo data de abril de 1938. Esa ordenanza del 60, por cierto, sigue vigente y establece la obligatoriedad de que haya carteles identificatorios en las viviendas con, al menos, el número.

La colocación de las chapas corre por cuenta de los propietarios y tiene como requisito que “su calidad mínima” sea “de enlozado en las medidas corrientes”.

El plazo era perentorio: en seis meses, todo el mundo tenía que tener la chapa con el número porque, de lo contrario, se exponían a una multa que, según la ordenanza, era de 100 pesos Moneda Nacional “por cada chapa no colocada”.

Cobrada la multa, el infractor un último plazo de 30 días.  Si no cumplía, la Municipalidad tenía facultades para proceder a hacerlo por su cuenta y cargar el costo como deuda del propietario.

Sobre todo en el Casco Histórico de la ciudad, pero también en el centro ampliado y hasta un poco más allá, todavía pueden verse ese tipo de señalética en las puertas de distinguidas propiedades.

En algunos casos son blancas y hasta tienen el nombre de la calle debajo del número en negro o azul, incluso pueden verse muchas con los apellidos de las familias que allí residen. En otras, azul es el fondo y blanca la numeración.

Según se desprende del digesto municipal, la normativa sigue vigente, aunque no hay antecedentes, al menos en lo que va del siglo XXI, por ejemplo, de multas por no acatarla.

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