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martes, octubre 26, 2021
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A 10 años de una noche imborrable

El pasado Viernes 6 se cumplieron diez años de la muerte de Virginia González: una indefensa víctima de la locura al volante.

 

Esta historia relatada desde donde uno quiera se asemeja a las tantas tragedias que ocurren hoy en día, con los mismos resultados y reclamos de quienes se sumergen en el dolor y la congoja. A diez años de uno de los episodios más graves producido en pleno centro de la ciudad, la Justicia sigue castigando de la misma manera a los verdaderos responsables de terminar con vidas jóvenes y proyectos llenos de futuro.
En San Pedro, una vez más la imprudencia y el descontrol vehicular abrazaba las calles de la ciudad. En la madrugada del 6 de Febrero de 1999 se producía un choque entre dos vehículos que circulaban a alta velocidad por el centro, puntualmente en la esquina de 25 de Mayo y Balcarce, una intersección muy concurrida, a propósito. Virginia González, quien en aquel momento tenía 26 años, murió al ser embestida por uno de los autos mientras atendía un puesto de panchos junto a su novio. El hecho entristeció a toda la ciudad y puso en cuestionamiento los controles de tránsito que se hacían por aquellos tiempos, y aunque resulta increíble, jamás tuvieron grandes avances.
En realidad se trata de una problemática que aún perdura por más operativos e infracciones que se implementen. Es cierto que hace 10 años el tránsito en la ciudad era otro y quizás por eso, esa fatídica noche se recordará por siempre como una de las tragedias más impactantes que acongojó a toda la ciudad.

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Tragedia en el centro
La escenografía del lugar en aquella madrugada daba a entender que algo grave había pasado. Todo era desolación y tristeza, sólo se observaban rostros desencajados de cientos de jóvenes que comenzaban a salir de los boliches y se encontraban con un panorama abrazado por la angustia. Una imagen semejante contagiaba la guardia del Hospital, los amigos y familiares de “Vicky” comenzaban a enterarse de la triste noticia.
Por esos tiempos el carrito de “El Tanque”, comenzaba a imponerse como una obligación, era el punto de encuentro de gran parte de la juventud, es por eso que la tragedia podría haber sido peor. Solamente un cliente se encontraba en ese mismo instante. Claudio Fasce, un joven que trabajaba de seguridad en Casa Mayor (un pub ubicado en Belgrano y Balcarce) y como todas las noches había concurrido a comerse su pancho. Este joven también sufrió graves heridas como consecuencia del accidente.
Virginia González estaba sentada al lado de su novio Marcelo “El Tanque” Diamante, cobrando los panchos que él cocinaba en el famoso carrito plateado. Hacía pocos minutos había llegado el cliente. Los tres recibieron el impacto descomunal de un Peugeot 504 que guiaba Pablo Pascual. Este rodado fue embestido por un Alfa Romeo que conducía Facundo Musante, a alta velocidad, según relataron algunos testigos.
El choque contra las víctimas fue de tal magnitud que eventualmente sus cuerpos volaron contra la pared de uno de los comercios que había en la esquina. Los tres jóvenes fueron trasladados a la guardia del Hospital, Diamante y Fasce con distintas heridas y traumatismos, mientras que “Vicky” perdió la vida debido a las graves heridas sufridas.
Aún hoy, a diez años de la trágica madrugada, se hace incomprensible tener que aceptar tanta locura al volante, porque se apagó una vida joven y llena de proyectos.

La causa
El hecho fue investigado por la Fiscalía Nº 2 a cargo del Dr. Irurtia. Esa noche, tanto Musante como Pascual permanecieron sólo unas horas en la Comisaría y luego fueron liberados. La causa fue caratulada como Homicidio y Lesiones Culposas; Musante fue acusado de ser el principal culpable, no sólo por la Justicia sino también por la sociedad viéndose obligado a dejar la ciudad y afincarse en otra. La causa se cerró a los pocos años dictándose tres años de prisión en suspenso para Musante y el retiro del carnet para conducir por el doble de la condena.
Familiares y amigos pidieron justicia y hasta marcharon por las calles de la ciudad, los mismos que todos los años la recuerdan como la gran hija, la gran amiga, la víctima de una política ausente que aún perdura en la ciudad.

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