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Publicado el: Martes, Noviembre 6, 2018 - 10:16

Víctima del abusador prófugo Omar Corvalán cuenta su historia en la Semana de la Juventud

Cintia tiene 20 años. A los 15 denunció que la pareja de su abuela, Omar "Papelito" Corvalán, abusaba de ella. Este martes, en el marco de la Semana de la Juventud de Santa Lucía, va a contar su historia para que otras víctimas de sometimientos de ese tipo se animen a hablar. Su abusador está prófugo de la Justicia desde hace dos años, cuando decidió no presentarse al juicio que, con seguridad, lo condenaría.

Este martes, la Semana de la Juventud de Santa Lucía será marco de una charla sobre "prevención y visualización del abuso en la infancia". A las 14.00, en la Casa del Teatro, Cintia, una joven de esa localidad, se parará frente al pueblo para contar su historia.

Cintia tiene 20 años. A los 15 denunció que Omar Corvalán, pareja de su abuela, abusaba de ella. Los sometimientos fueron reiterados y duraron hasta los 10, cuando se animó a decirle que no iba a tolerar más la situación.

Algunos años después, Cintia sospechó que una primita de ella podría estar en riesgo de sufrir la misma situación. Cuando Corvalán se separó de su abuela, se animó a denunciarlo. La causa penal avanzó y las pruebas fueron suficientes para llevarlo a juicio.

Sin embargo, a fines de agosto de 2016, cuando tenía que presentarse a la audiencia del debate oral y público tras el que, con seguridad, el Tribunal lo condenaría, Corvalán desapareció. Desde entonces, permanece prófugo de la Justicia.

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Con el acompañamiento de Acase, una organización que trabaja contra el abuso sexual infantil, Cintia decidió que era necesario contar su experiencia, con el objetivo de visibilizar la problemática y permitir que otras se animen a contar si les pasó o si saben que a alguien le pudo haber pasado lo mismo.

Cintia era una niña de cinco años que quedaba al cuidado de su abuela cuando sus padres trabajaban. En esa casa vivía Omar Corvalán, "Papelito", como lo conocen todos. Un día comenzó a meterse en su cama, a llevarla "a pasear" en el auto para someterla sexualmente.

Monedas, golosinas y amenazas para que la niña guardara "el secreto" eran parte de las escenas. Un día le pegó una cachetada y le dijo que no la tocara más porque le contaría a sus padres. Ella logró evitar que los abusos continuaran, aunque no las advertencias respecto de lo que podría suceder si contaba lo sucedido.

Cuando a los 15 se animó a denunciar, comenzó el proceso judicial pero también el interno: anorexia, depresión, insomnio, miedo y hasta intentos de autolesionarse fueron parte. En 2016 llegó el día del juicio y Cintia estaba preparada para enfrentar a su abusador en la audiencia. Pero no fue. Desde entonces, nadie sabe dónde está.

"Después de años de terapia pude decir por fin que es un violador. Las consecuencias fueron muchas pero no por mi culpa, ni de mi familia, sino de él, Omar Corvalan", escribió Cintia, que este martes va a contar su historia porque sabe que, como ella, "hay muchas chicas que llevan esa mochila que les pesa demasiado pero no se animan a hablar".

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