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jueves, febrero 25, 2021

Venta ambulante, carribares y uso del espacio público: qué dicen las ordenanzas vigentes

La polémica sobre los puestos en la costanera se desató luego de que una mujer se quejara públicamente de la decisión del gobierno de obligarla a retirar el carro que tenía en la zona del exbalneario. Las normas vigentes establece dos modaliades distintas para ese sector: la de los carribares, que tienen su ordenanza específica, y la venta ambulante, que engloba al resto de los puestos.

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El sábado pasado, Graciela Macelli recibió la intimación para retirar el puesto de venta de panchos y bebidas que tenía ubicado en la calle interna del Paseo Público municipal, en la zona del exbalneario, lo que hizo efectivo el lunes por la mañana, ya que le habían advertido que de lo contrario sería secuestrado.

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La difusión de su caso generó varias polémicas. Por un lado, por la sospecha que deslizó respecto de que el desencadenante de la decisión habría sido una publicación de Facebook relacionada con la política. Por el otro, todo lo que tiene que ver con las normas vigentes que regulan la actividad comercial en la costa, cuyo cumplimiento y control no siempre son estrictos.

Ante el vacío legal respecto de los denominados carribares, el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza que tiene un espíritu claro: restringir esa actividad a unos pocos espacios públicos y sólo a esos. Paseo Público, en el área del exbalneario; Paseo Público II; Vía Crucis; Plazoleta Fray Cayetano Rodríguez; Avenida Juan de Garay y continuación simbólica de calle Mitre, donde finaliza la escalera, son los destinos.

Para acceder a ellos, hay que concursar y la concesión debe ser aprobada por el Concejo Deliberante. Un carribar no puede exceder los 11 metros de largo, 3,5 m de alto y 2,5 de ancho, y debe cumplir con una serie de requisitos bromatológicos que serán controlados por el área municipal correspondiente.

Deben hacer el trámite de habilitación corrrespondiente en la Dirección de Comercio y la concesión dura un año y medio, con la posibilidad de renovar por un plazo igual. El canon a pagar está definido según cada espacio. 

El titular del comercio deberá hacerse responsable de la limpieza del sitio ocupado y debe retirarlo, obligatoriamente, los días que no funcionen, "para no entorpecer la normal limpieza del sector", según la ordenanza vigente.

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Por fuera de los cinco carribares habilitados —en la actualidad hay cuatro, porque el del exbalneario se retiró y en su sector había un parque de diversiones—, lo que se ve en la costanera son puestos que están habilitados —en su mayoría— como de "venta ambulante".

El caso de la señora Macelli era ese. En los últimos años, cada vez renovó su habilitación para la "venta de artículos de kiosco" y para "venta de panchos y bebidas". Autorizada para trabajar todos los días, su puesto no debía superar los cinco metros cuadrados. 

Según dijo la propia titular de ese puesto, el gobierno le pidió que retire el carro luego de trabajar el fin de semana. "Me atrasé tres meses de pagar el permiso para estar en el espacio público", reconoció Graciela Macellli.

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Para instalar un puesto de venta ambulante en la costanera hay que hacer una serie de trámites que implican la habilitación, el pago de un canon que se puede abonar de manera mensual o diaria y que cuesta alrededor de 1100 pesos o $ 300, respectivamente. También hay que obtener libreta sanitaria, lo que significan otros 500 pesos.

Ese canon corresponde a "vendedores de productos de repostería, panadería, empanadas, sándwiches, panchos y similares, con o sin la provisión de bebidas, sin local" y están tipificaos en la ordenanza impositiva vigente, dentro del apartado de los derechos por venta ambulante.

Una señora que fue con una amiga para consultar acerca de la posibilidad de montar su puesto, comentó en las publicaciones del caso Macelli que el costo le pareció excesivo. 

Algunas opiniones indicaron que el puesto de la señora Macelli estaba más cerca de un carribar que de lo que establecía su habilitació y otras coincidieron en cuestionar el momento elegido para señalar la falta: "Lo de siempre. Al que más necesita no lo dejan trabajar".

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