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jueves, mayo 13, 2021

Usurpaciones: Desalojo en el terreno usurpado en Dávila y Cruz Roja

Tras la notificación enviada la semana pasada por la justicia para que las familias dejen en el predio en 48 horas, personal policial lleva adelante hoy por la mañana la orden para deshabitar el lugar que fue tomado a fines de enero. Es el único que permanece con vecinos en el interior porque todos los demás fueron desocupados.

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Este martes, alrededor de las 7.00, comenzó el desalojo del terreno usurpado de Dávila y Cruz Roja, el único que permanecía ocupado tras la ola de tomas masivas registradas desde mediados de enero, donde había más de 150 personas, integrantes de unas 40 familias.

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Los ocupantes fueron notificados la semana pasada y aseguraron que resistirían la medida. Incluso fueron a protestar a las puertas de al Municipalidad, donde personal de Desarrollo Humano les dijo que la orden ya había sido dictada por el juez.

Una gran cantidad de policías se hizo presente este martes para hacer efectiva esa medida y se encontró con que los ocupantes habían encendido cubiertas que acopiaron en los últimos días en el terreno, para resistir el desalojo.

En la zona se vivieron momentos de tensión ante la decisión de algunos de los que vivían en ese asentamiento de intentar evitar que la policía hiciera efectiva la medida, lo que generó enfrentamientos.

En el lugar se escucharon disparos, que habrían sido efectuados con postas de goma por parte de la policía, que llegó además con camiones autobombas de Bomberos para apagar las cubiertas que fueron dispuestas en la calle por los ocupantes del predio.

En el marco del operativo hubo varios aprehendidos, varones y mujeres, trasladados a la Comisaría y cuatro heridos que fueron asistidos en la Guardia del Hospital. En la zona se escucharon disparos, que habrían sido todos con postas de goma, efectuados por la policía para disuadir.

Pasadas las 8.00 ya no quedaban ocupantes en uno de los dos sectores en los que está dividido el asentamiento, mientras que en el otro resistían el ingreso de la policía.

La topadora ingresó al lugar para derribar las precarias construcciones, la mayoría de chapa, palos y lonas, donde vivían las familias que tomaron el terreno, casi todas del mismo barrio, jóvenes que vivían con sus padres y otros familiares.

El terreno es propiedad de 11 familias que lo compraron de manera colectiva cuando se los ofreció el titular de la empresa textil en la que trabajaban, quienes desde hace años esperan una ordenanza que les permita subdividir y lotear el predio.

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