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San Pedro
martes, octubre 19, 2021
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Tanta indiferencia…

 

Hola Lili, buenos días, soy la mamá de Anátoly, me siento con el deber moral de agradecerle públicamente el trato que le ha dado al caso de mi hijo, usted y el grupo que trabaja realmente fueron muy respetuosos, coherentes y cautos. En verdad todo lo digo por comentarios de mi familia y amigos, pues los días que he vivido no fueron precisamente para poder escuchar la radio.
No soy una persona a la que le falte vocabulario para expresarse, pero después de este accidente ¿callejero? He perdido energía, años, alegría, aplazado, proyectos, sumando temores, acumulando rencores, buscando explicaciones… esperando justicia.
Después de días de terror y de angustia indescriptible mi hijo está nuevamente en casa. Lo miro moverse temeroso, inquieto, angustiado. Anátoly que no permanecía más de lo necesario en casa: Trabajo-club y amigos-casa-Escuela. Este amado hijo mío quien no le sirvió confiar en quien yo no confiaba…
¿En qué estábamos pensando mi marido y yo cuando decidimos tener una familia con tantos hijos? Realmente no lo sé…¿Qué se hace con tanto dolor?, con tanta angustia…¿Es que tanto molesta la luz a quienes viven en la oscuridad? Pues eso es mi familia: luz, alegría, crisis, problemas, diálogo, proyectos, risas, confianza.
Esto para nosotros fue un mazazo de realidad y estamos viviendo los cimbronazos de ese golpe. Un complejo conjunto de sentimientos aflora en mí. Muy pocos son buenos…muy pocos…si pudiera cerrar los ojos y abrirlos cuando todos estos efectos secundarios hayan pasado aferraría la manaza grande de mi muchacho y lo haría para evitarle más temores…más desconcierto. Queridos sampedrinos, dejemos de lado la indiferencia. Hoy fue mi hijo…mañana mi vecino…el carnicero o el verdulero…Hay acciones que nosotros no podemos controlar como son el robo, la violencia, los asesinatos, pero lo que sí se puede modificar es la actitud triste de la indiferencia. A mi hijo dos conocidos lo golpearon, un conocido le negó la ambulancia y un montón de conocidos lo vieron subirse a su camioneta lastimado de muerte. Lili, a buscar el refugio de dos padres aterrorizados. Eso es lo que no entiendo Lili, tanta indiferencia…tanta indiferencia… tanta indiferencia…tanta indiferencia…
¿Qué es eso Lili? ¿Instinto de conservación? Eso me pregunto. ¡Qué quisieron conservar estos jóvenes? Estos adultos que vieron como Anátoly se levantó y fue a nuestra casa con la cabeza rota rogándonos que lo lleváramos al hospital, pues se moría…¿cómo pudieron mantenerse impávidos y observar a lo lejos nuestros movimientos desesperados? Eso es INDIFERENCIA queridos habitantes del suelo sampedrino, falta de valores. La vida del ser humano es lo más importante. Ningún ser humano puede ser golpeado ante nuestros ojos y dejar que pase, si total… Quiero que sepan cada una de las personas que no ayudó a mi hijoni a tantos otros hijos que las fichas de la vida van a caerle solas y en el momento menos esperado, pues la Justicia de Dios es implacable. El momento de actuar fue ese y prevaleció otro sentimiento. Por otro lado quiero agradecer a los médicos de la guardia y de terapia intensiva del Hospital de ese triste Domingo, pues hicieron lo que podían para que nuestro hijo saliera del paso – a cada persona por la recuperación de Toly sin distinción de credos (pues a mi hogar llamaron gente de todas las iglesias para comunicarnos que estaban rezando por nosotros), a sus maestras del jardín, y a sus compañeros del jardín, del colegio, a sus padres, a toda la gente que contuvo a nuestros hijos en tanta tristeza y sobre todo al grupo de amigos entrañables que no se separaron de nuestro lado ni aún estando en terapia. A esos padres de muy buen corazón que invirtieron su tiempo y dinero en llevarlos a Buenos Aires en este tiempo donde prevalece el desinterés por los sentimientos.
Quiero agradecer al pueblo todo quien casi sin conocernos se hizo eco de tanto dolor y pudo canalizarlo en una manifestación, alentándonos a que sigamos manifestándonos y trabajar no sólo por la seguridad de nuestros hijos sino por la nuestra que también la merecemos!!!
Patricia Gularte.

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