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sábado, septiembre 25, 2021
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Sin palabras

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“Mami, mama, mamita… ¿quién es?: la que me cuida, la que me cobija en sus brazos, la que me protege de todo mal en las noches de frío ¿o a veces no?
Es posible llegar a entender que una madre deje a su bebé por no contar con los recursos económicos para sustentarlo y desee darle una mejor vida… es posible eso y tal vez otras cosas, pero después de nueve meses de llevar en el vientre a su propio hijo, ¿es posible entender que la progenitora (no madre en este caso) lo asesine fríamente, como quien mete gatos en bolsas asfixiándolos por que molestan ¿todo por un desequilibrio mental?
No, no lo puedo entender. Yo, como seguramente otros oyentes, nos encariñamos desde el lunes con este bebé, rezamos por su aparición… y sufrimos seguramente como ustedes. Hasta me puse en el lugar de Gabriela y me dije “pobre tipa, dejó su hijo y se arrepintió, no hay que juzgarla. Debe estar sufriendo horrores”.
Hoy decepcionada, triste, pensando en AGUSTÍN… que DIOS lo tenga en la gloria. Que les puedo decir: no lo puedo creer.
Tal vez no somos quiénes para juzgar el hecho, ¿lo hará la Justicia terrenal? La justicia divina, en la cual creo, seguro. Por eso no debería pensar esto pero el hecho es que lo pienso: ¿Sería justo quemarla viva en la hoguera? ¿O bien enterrarla viva?… no lo sabemos…
De algo estoy segura como muchos otros que compartirán mi opinión: una madre en crisis post-parto, desequilibrada y fuera de sus cabales; es capaz de hacer cualquier cosa que la puedan llevar a una tragedia. Como por ejemplo el suicidio. Pero matar a un propio hijo… no, no hay desequilibrio que valga.
PD: los felicito por su accionar. La Justicia un desastre. Tal vez de no ser por la denuncia esto nunca se hubiera sabido o al menos por un largo tiempo.
Saludos cordiales, Gisele, e-mail: [email protected]

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