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Publicado el: Viernes, Junio 19, 2020 - 17:27

Sebastián Morales, vecino de Vuelta de Obligado, participó de una antología de poetas latinoamericanos

Tiene 35 años, es hijo de padres isleros y vive en el paraje histórico. Su oficio es construir cabañas y lo definen como "un entusiasta de la poesía escrita y la improvisación", aficionado por las milongas, recitados criollos y payadas. Los versos que nos unen se llama la antología en la que tuvo el privilegio de participar, compartiendo con 40 poetas de 9 países diferentes dos escritos: "Señora Educación" y "Hijo de un viejo campero". 

Se llama Osvaldo Sebastián Morales Rodríguez y es conocido en Vuelta de Obligado, donde vive y desempeña su oficio, constructor de cabañas, pero donde también lo conocen por su afición a las milongas, recitados criollos y payadas. Tiene 35 años y es hijo de padres isleros, influencia que atraviesa su obra. 

Este año, fue invitado a participar de una antología de poetas latinoamericanos que lleva el nombre de Los versos que nos unen y que cuenta con la participación de 40 poetas de 9 países, con la coordinación del escritor chileno Iván Rojel Figueroa, que prologa el libro digital de distribución gratuita. 

"Surgió de contactos que se dan a través de WhatsApp, Facebook, con un escritor muy reconocido de Chile, junto a escritores puertoriqueños, venezolanos, cubanos, uruguayos, brasileros, y de otros países. Enviamos 2 versos, poemas o recitados cada uno y una biografía", explicó a La Opinión Morales, que eligió de su producción "Señora Educación" y "Hijo de un viejo campero", este último dedicado a su padre, a quien despidió hace pocos días. 

Hijo de un viejo campero

El día que Dios te llame
para los altos del cielo
yo voy a elevar mi voz
para decir lo que siento
para decirle al que esté
ese es mi viejito bueno
el que vivió muchos años
caminando este sendero
al que maltrató la vida en épocas de nutriero
porque salía con el alba pa' perderse en los esteros
lo agarraba el mediodía
botadoriando al nutriero
a veces se hacía tarde
recién estaba volviendo
cuando llegaba al rancho
cansado del traqueteo
le quedaba otro tirón
cuerear nutria estaquear cuero.
Si lo habrá agarra’o la noche
con solo luz de un mechero
pensando en esas andanzas
que lleva todo nutriero
pensando en el sacrificio
y en ese futuro incierto
que es el del paisano humilde
que es el del paisano islero.
Pero él siguió siempre firme
como buen gaucho campero
a veces pasaban meses
sin pisar pa’l la’o del pueblo.
Allí formaste familia
linda familia que tengo
donde hermanos mayores
supieron de ese trajinar
que es la vida del islero.
Despues vinieron pa'l pueblo
acá nacimos nosotros
yo no viví nada de eso
pero no me da vergüenza
decir que yo nada entiendo
lo que es armar unas trampas,
o cazar carpincho a perro.
Igual estoy orgulloso
porque digo lo que siento
que soy de tu misma sangre
hijo de un viejo campero
que ha andado estos caminos
que ha botadoreado esteros
y que aún sigue tranqueando
yo siempre firme lo veo
aunque sé que disimula
porque el paso de los años
le esta pasando factura
de vivir tantos inviernos.
Al igual tiene pa' rato
es un quebracho mi viejo
sé que nunca va a aflojar
a estos tiempos venideros
siempre poniéndole el lomo
aguantando el tironeo
porque él es Pablo Morales
y aquí a mi lado lo tengo...

 

EDICION IMPRESA #1461
Lunes 13 Abril 2020

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