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jueves, julio 29, 2021
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Se cumplen siete meses sin reuniones de CLES

El órgano de control y seguimiento para los diferentes planes que bajan desde la provincia y la nación está desarticulado y después de las denuncias hechas contra Verde Esperanza no ha vuelto a ser convocado. Las entidades que lo integraban no tienen ninguna referencia y todo se maneja directamente desde oficinas municipales.

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El nulo interés que provocó en la comunidad en general y en las autoridades municipales en particular, la denuncia formulada hacia finales del año pasado cuando se presentaron datos concretos sobre la irregular administración de fondos emanados desde la Provincia de Buenos Aires y desde el gobierno nacional para programas sociales, ha derivado en una lamentable y total pasividad que anuló uno de los órganos más importantes para la interacción de los gobiernos superiores con las instituciones.
La renuncia de la presidente del CLES (Consejo Local Económico y Social) presentada en ocasión de la exhibición pública de la documentación desprolija de la rendición de subsidios otorgados a Verde Esperanza, derivó en algunas reuniones que sólo tuvieron impacto periodístico. Después, jamás volvió a convocarse a los integrantes del consejo y mucho menos a su secretaria que aún conserva en su casa la documentación que debería tener en su poder el gobierno local.
A esta altura vale recordar cuáles son las funciones principales del CLES y que deberían hacer en una comunidad que respeta leyes y normas.
Estas entidades integradas por representantes de instituciones barriales y organizaciones no gubernamentales son las responsables de la implementación transparente y efectiva de planes tales como Barrios Bonaerenses, Manos a la Obra, Jefas y Jefes de Hogar, SAF y otros. Los CLES se conforman a partir de una convocatoria realizada por el municipio y están integrados por representantes del gobierno municipal (con carácter de coordinador) y organizaciones de trabajadores, empresariales, sociales, no gubernamentales, religiosas y universidades.
En San Pedro, desde Noviembre de 2005 no han vuelto a registrarse reuniones y no existe coordinación y ni conducción, pero lo peor ha sido que tampoco existió una investigación para las denuncias hechas. Nadie revisa las cuentas ni el cumplimiento de las pautas de los beneficiarios.
La Secretaría de la Producción debería tener a su cargo el reimpulso de este núcleo pero desde el inicio de la gestión de Norberto Atrip, sólo se han mantenido contactos bilaterales con algunas de las entidades participantes sin que se haya promovido una sola reunión colectiva para volver a darle forma al grupo.
Enterados de esta situación algunos concejales del PJ estarían solicitando una urgente intervención del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, para que se verifique la situación generada en San Pedro y se intime a convocar a una nueva formación que permita recuperar un control. La historia del CLES en San Pedro ha estado marcada por el aprovechamiento de algunos integrantes para obtener subsidios o créditos para programas que no en todos los casos se han puesto en marcha, pero al mismo tiempo otras entidades con buen nombre e historia han dignificado este grupo y de ellos se espera una reacción que no los haga quedar cómo cómplices de una estrategia en la que cuanto menos se pregunta y menos se cuestiona, todo sale mejor.

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La plata de la gente
Son muy pocos los que parecen tener en cuenta que el dinero que debería administrar y controlar el Consejo Local Económico y Social, pertenece a todos los ciudadanos. Esa caja, que nadie mira, maneja más de 3.000.0000 de planes sociales por mes y una cantidad incalculable de otro tipo de subsidios a distintas actividades y entidades intermedias. Es lamentable, que desde el Gobierno Municipal en todos sus ámbitos, se pierda la oportunidad de hacer de este dinero una inversión para que la gente que percibe, por ejemplo, los Planes Jefes y Jefas, pueda insertarse en el mundo del trabajo. Tal vez, el negocio siga siendo multiplicar la pobreza para aumentar el capital de votantes. En esa ecuación, los únicos que financian todo, son los contribuyentes locales, provinciales y nacionales. Mientras tanto, siempre existirá un dirigente para hacerse dueño de esos dineros manejándolos a discreción.

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