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lunes, agosto 2, 2021
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Rutas Argentinas SIN RESPONSABLES

La Opinión, revela los detalles y los motivos por los cuales los ciudadanos seguirán pagando el costo de transitar por rutas casi suicidas. El mal estado de la autopista puso en el tapete la concesión de los peajes. El Dr. Daniel Spirópulos ya participó en dos audiencias de mediación.

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“Dosconveinte”, es la cifra que se escucha cada vez que un automóvil se detiene en la cabina de Vial 3/K, cuando transita por la Panamericana.
Es que la costumbre de pasar y pagar, no sería motivo de conflicto si no fuera por el calamitoso estado en el que se encuentra la cinta asfáltica, las banquinas, las descuidadas cabinas y la deficiente atención de los sistemas de seguridad, salvo en aquellos tramos en los que se cuenta con Bomberos Voluntarios como los de San Pedro.
Pero, claro, los accidentes se siguen sumando. Y con ellos, las vidas de las personas, cuyas familias jamás podrán reclamar a nadie, porque las nuevas normas así lo disponen.
A consecuencia de un comentario efectuado en La Radio, el Dr. Daniel Spirópulos decidió presentarse como particular damnificado en una audiencia de mediación, que se celebró tras la feria judicial en la Capital Federal.
Los trámites tendientes a presentar un amparo para “no pagar hasta que no arreglen la ruta” parecen ir por un carril demasiado sinuoso.
A principios del mes de Abril, La Opinión pudo participar de un encuentro con el Gerente General de Vial 3/K, en las oficinas que la empresa posee en el edificio de la Cámara Argentina de la Construcción, para recibir explicaciones sobre las obras que no se han realizado en la Ruta Nacional Nº 9.
Curiosamente, es la Cámara de la Construcción, la que suele “sugerir” a los gobiernos municipales y provinciales, cuáles son las empresas que “deberían calificar” para ganar licitaciones de obras públicas, tal como le gusta al Ministro Julio De Vido.
Sólo una pared, divide la sede de los actuales concesionarios donde se deciden importantes cuestiones relacionadas a todo lo vinculado a la construcción, en todo el país.

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Vial K
El Ingeniero Jorge Lafage, es un profesional que lleva más de 15 años, trabajando en el sector de rutas concesionadas. Desde que el gobierno de Kirchner decidió no renovar los contratos a las concesionarias adjudicadas durante el mandato de Carlos Menem y evitar la suba de tarifas, han sucedido muchas cosas.
Con prudencia, Lafage habla de lo que puede y silencia lo que sabe. Sin embargo, su trato amable comienza a trazar el recorrido que harán sus interlocutores sampedrinos, entre los cuales también hay un usuario.
Comenta que ha recibido todos los emails, con las quejas de los ciudadanos que transitan por los carriles de la Ruta 9 pero que, “lamentablemente” ellos no son los responsables de las obras de construcción y reparación.
Cuando se le pregunta por Servicios Viales, dice “no quisieron presentarse” y, quien esto escribe, piensa “qué raro, parece un muy buen negocio cobrarle a alguien que para pasar tiene un único camino”.
Es que este servicio monopólico, que tantas polémicas trajo durante el menemismo, hoy es aceptado sin protesta pese a que con el dinero que se abona, no se realizan las inversiones imprescindibles para mejorar las rutas y evitar los múltiples accidentes que, por su mal estado, se producen. (ver recuadro)

Los contratos
Todos soñamos alguna vez con tener una cabina de peaje. Hemos imaginado esa bolsa gigantesca de dinero que dejan los 20.000 autos que en promedio, pasan por día, por las cabinas ubicadas a poca distancia de la ciudad de Zárate. Todo en efectivo y sin contratiempos más allá de un bocinazo de alguien que pueda venir apurado.
Según se ha estipulado en los contratos de concesión, celebrados a “las apuradas”, cuando vencieron los anteriores, el dinero que se recauda debe ser transportado todos los días por la empresa de caudales, a una cuenta de “fideicomiso”. Allí, mes a mes, sólo el peaje de Vial K, tiene mensualmente un saldo de 4 millones de pesos. De esos 4 millones, casi 2 son retenidos en forma directa por el Estado, para hacer frente al “plan de obras”, subsidiar a los “amigos del Sindicato de Camioneros” y apoyar al transporte de pasajeros para que tampoco aumente sus tarifas. Eso es al menos lo que dicen quienes necesitan justificar el destino del dinero que en el año, supera los 408 millones de pesos. El estado le devuelve a la empresa la parte que le corresponde, a veces puntualmente y la mayoría, con demoras que van desde los 30 a los 120 días. Cuando se realizó la nota, a principios de Abril, recién se estaba pagando el mes de Noviembre.
En estas condiciones hay seis concesionarias, apostadas en distintos puntos del país.

Doble pago
Quien se plantea, a esta altura de la nota por el destino del dinero que día a día dejan esos 20.000 rodados, no debe olvidar que en realidad están “re-conduciendo” sus impuestos al Estado.
Antes cobraban las empresas, hacían las obras y el resto iba a sus bolsillos.
Ahora cobran las empresas, el gobierno no hace las obras y con ese dinero se le paga a los transportes de pasajeros y al Sindicato de Camioneros. Una especie de subsidio que el automovilista común, destina generosamente y a riesgo de perder la vida.
Las curiosidades no terminan, puesto que este doble pago también tiene su correlato en la cantidad de impuestos nacionales y provinciales que deberían dedicarse aunque sea al mantenimiento de las carreteras. Por el contrario, en el caso de Vial K, el compromiso del estado es desarrollar la obra en etapas. De las programadas para los años que duró la concesión, se están realizando las obras de 2004 (la concesión comenzó el 10 de Octubre de 2003). El año que viene, ¡sorpresa!, termina la concesión.

Condiciones ideales
Los contratos de concesión (preste atención), dicen que el concesionario tendrá como obligación: “cortar el pasto de canteros centrales, el mantenimiento de la visibilidad y la reparación de baches”. Además, “la prestación de servicios de emergencia” que por supuesto, en casi todas las ciudades de nuestro corredor quedan a cargo de Bomberos Voluntarios, a quien se los contrata para asistir a los accidentes, y el ya conocido CEM, Centro de Emergencias Médicas.
A nadie se le escapa a esta altura, que todos esos accidentados trasladados por bomberos de cualquier ciudad, terminan en hospitales municipales o provinciales y en el mejor de los casos, si el contuso está conciente y puede responder si tiene obra social, a una clínica privada de la zona donde se produjo el accidente. Y los bomberos, bien gracias, porque mas allá del dinero que reciban mensualmente, “están obligados a salir” como dijo un asistente del OCCOVI que se negó a identificarse para este medio.
El OCCOVI es, supuestamente, el organismo de control y a la vez quien realiza las licitaciones. ¿Se entiende?
Es ser comprador y vendedor al mismo tiempo, algo que el común de los ciudadanos no podemos hacer.
Pero, la historia sigue. Vial K, es una sociedad de capitales argentinos. Nadie desea por el momento hacer declaraciones, pero todos saben que la mayor parte de los corredores cuyas concesiones vencen el año próximo, prefieren no presentarse.
Pero, ¿Cómo? Dirá el lector imaginando esa gigantesca bolsa de dinero que se abona por día diciendo “dosconveinte”. Es que la última instancia de negociación la tiene el Secretario de Comercio Guillermo “Poronga” Moreno (perdón por la expresión pero ese es su sobrenombre). Es el mismo que está poniendo los precios topes para los supermercados de Capital, para que haya carne y leche para los porteños y los medios de comunicación no reflejen los aumentos de precios y el desabastecimiento en el interior. Y, por supuesto, es el mismo que ante una huelga, promovida por el hijo de Moyano, que mantuvo las barreras de peaje levantadas durante cinco días, ordenó a los concesionarios “hacer silencio”. Sin aclarar quien pagará los costos de aquel reclamo que proponía un sueldo básico de 2.100 pesos, para todos los trabajadores de las concesionarias viales.
También es el mismo que le advirtió al representante de una de las concesionarias que: “en las puertas de mis oficinas hay dos custodios. Ellos deciden quién entra y yo, quién sale”. Ante tamaña invitación no son muchos los que desean participar de las licitaciones del año próximo, salvo aquellos que, como en el caso de Eduardo Eurnekian, lograron un contrato en condiciones diferentes para el ramal de la Ruta 8, tras la pulseada que mantuvo con el Presidente por Aeropuertos 2000. Parece que varios funcionarios cambiaron de opinión cuando el dueño de los aeropuertos, comenzó a formar parte de la comitiva presidencial.

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Es lógico, preguntarse quién se hace responsable de las obras de reparación en las rutas. Vial K, no tiene el menor contacto, salvo que Vialco y Decavial –las dos empresas que forman parte de la sociedad- se presenten. El sistema previsto en la norma dice que se llama a una licitación a empresas que deseen ocuparse de la reparación o repavimentación. Resuelta la adjudicación, todas las responsabilidades, corren por cuenta del organismo de control que deberá revisar un acta que confeccionan las concesionarias cuando observan que algo no está bien hecho.
Por el momento y por lo que se ve, está bien señalizar las reparaciones con tambores de gasoil, dejar que las banquinas estén tapadas por el pasto o simplemente, dejar un solo carril habilitado cuando estacionan camiones volcadores o máquinas propias de la década del 80, sin identificación alguna en cuanto a la empresa responsable.
En síntesis, si tiene un accidente “haga lo que se le ocurra”, puesto que demandar al concesionario es imposible porque está eximido de responsabilidades; a la empresa que realiza las obras es inútil porque en su mayoría no tienen ni nombre ni patrimonio, y al Estado, Dios dirá!

¿Cuánto cuesta el peaje?
La Opinión consultó a varios entendidos en el tema. Si todas las responsabilidades estuviesen a cargo de las empresas concesionarias y aún cobrando al transporte público interjurisdiccional y sin subsidio a los camiones, el monto a pagar por la categoría inferior (autos) sería de $ 6,60, cada 100 kms.
La cifra asusta, pero todos dicen que ése sería el precio para poder realizar obras, hacer frente a las responsabilidades y poder seguir ganando dinero.
No hay a la vista empresas genuinas dispuestas a tratar con el Estado en estas condiciones y lo probable es que el año próximo, el Gobierno deba cambiar de estrategia para al menos recuperar el estado anterior de las rutas.
Seis años sin inversiones, son demasiados para la principal autopista del país.
No es casual que al llegar a Autopistas del Sol, el mundo parezca otro…

El logo y las demandas
Según pudo saberse, el logo de Vial 3, que ofrece como primer impacto visual Vial K, fue producto de la creación del hijo de uno de los dueños de las empresas que integran la sociedad, estudiante de diseño gráfico. Tal vez una premonición adolescente.
En cuanto a las demandas, por el momento, la única posible es la encarada por el Estudio del Dr. Daniel Spirópulos en representación de todos aquellos usuarios que se sientan afectados por el mal estado de la autopista. Para ello deberán enviar un email a [email protected] con copia a [email protected]
El mismo abogado, está interviniendo en un caso particular que derivó en una acción judicial contra la concesionaria de peajes.
El demandante es un productor de Río Tala que posee un transporte propio.
La semana pasada, uno de sus choferes sufrió un accidente unos 700 metros antes de llegar al puente de La Serena. Se trata de un Dodge 800 cerealero, que volvía vacío de Rosario, donde había descargado. Al despistarse, el vehículo embistió uno de los pilares del arco que sostiene un cartel indicador de la ruta y lo arrolló. “El accidente se produjo porque la ruta en ese tramo es intransitable. Se hacen bateas de agua, y cualquier vehículo liviano no puede maniobrar. Servicios Viales después llegó y nos tomó los datos por el seguro, pero ni se fijaron cómo estaba la ruta”, dijo indignado el propietario.
Afortunadamente, el chofer resultó ileso pero los daños del rodado son irreparables. El damnificado inició ahora una demanda por daños y perjuicios contra Vial 3. Si la Justicia condena a la concesionaria se sentaría un notable precedente.

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