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sábado, mayo 8, 2021

Reproches, allanamiento y polémica

Desde hace un tiempo los responsables de los comercios Quillash y Zona Libre mantienen serias diferencias. Ahora, tras una denuncia, la Justicia Federal allanó el local de alquiler de dvds e incautó todos los productos. Los propietarios decidieron cerrar.

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Un procedimiento realizado la semana pasada en el video club Zona Libre despertó otra vez la polémica entre dos vecinos comerciantes.
Personal de la Policía Federal efectuó un allanamiento en el comercio ubicado en Balcarce 229, dedicado al alquiler de películas y dvd.
El procedimiento se llevó a cabo en el marco de una investigación tras una denuncia recibida en el Juzgado Federal Nº 2 de San Nicolás, perteneciente al Dr. Carlos Villafuerte Ruzo, sobre la comercialización de películas truchas. Cuatro efectivos de la Policía Federal junto al personal de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas inspeccionaron el comercio desde la mañana y hasta las 16.30, e incautaron más de 3.000 películas supuestamente apócrifas y un CPU que sería utilizado para grabarlas. Si bien el local no fue clausurado, se retiró el total de la mercadería, lo que impide su funcionamiento normal.
Días después, los propietarios del comercio allanado, mail mediante, comunicaron a los medios y al público en general los hechos y qué decisión tomaron luego de lo acontecido en el lugar. “Nos dirigimos a ustedes para informarles que a partir de la fecha ZONA LIBRE cierra sus puertas, esto es debido al allanamiento realizado por la Policía Federal en una causa caratulada ‘LILJESTHRÖM CATRIEL DELFINO FORMULA DENUNCIA INF. LEY 22.362’, el retiro del material nos ha dejado sin condiciones de poder continuar con el trabajo que era nuestro sustento, pero no se pudieron llevar nuestro mayor capital…LOS CLIENTES. Es por eso que les agradecemos ser parte de nuestra fortaleza. CERRAMOS NUESTRAS PUERTAS PERO NO NUESTRO ESPIRITU, SEGUIMOS ACA! Gracias nuevamente, la familia de ZONA LIBRE”.
De esta forma, los responsables del comercio dejaron en claro algunos puntos que la propia Justicia no había confirmado, principalmente cómo se gestó y en qué se basó el operativo.
En realidad, se trata de una confrontación que ambos vecinos mantienen desde hace ya un tiempo y que fue de público conocimiento en su momento. Existen denuncias, discusiones, exceso verbal y agresiones. El último episodio que los enfrentó tuvo que ver con la presencia de excremento en la vereda del boliche Quillash, cuando una de las partes sacó su perro a la calle. Allí quedó en evidencia que al más mínimo descuido todo venía bien para el reproche, pero terminó de la peor manera y sin saber cuál será el capítulo final.

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