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Publicado el: Jueves, Septiembre 12, 2019 - 16:29

Remataron las máquinas de la panadería La Estrella, que cerró en el barrio Los Aromos

La panificadora del matrimonio conformado por Gabriel y María Rosa García remató este jueves sus herramientas de trabajo tras bajar la persiana a raíz de la crisis económica. "Te fundís laburando si querés hacer las cosas bien", dijo Pablo, hijo de la pareja, quien junto a su hermana Laura guió a La Opinión en la última recorrida por las instalaciones.

Sergio, Pedro, Cristian, Danila, Mónica, Félix son algunos de los nombres que, algunos desde hace 30 años, otros desde hace 20, acaso 10 trabajaban a diario en la panificadora La Estrella, ubicada en Esquiú 50, que cerró sus puertas el último viernes de agosto, el mismo día en que la gobernadora visitaba San Pedro y recorría un barrio ubicado a pocas cuadras.

Llegaron a hacer 1800 kilos de pan de mesa por día. Pero cumplir con los empleados, con la AFIP, con ARBA, con las tasas municipales y vivir de la panadería hizo que en 2013 comenzaran a vender patrimonio para solventar la continuidad del negocio, hasta que no dio para más y decidieron cerrar.

Este jueves, desde las 15.00, la empresa Claudio Isaac Remates comenzó a rematar todo lo que había adentro de la panadería. "Da mucha pena", dijo una de las personas que llegó para la subasta de las herramientas de trabajo que quedaron dentro de la planta.

Los propietarios decidieron rematar todo para obtener los recursos que les permitan cumplir con el pago de deudas, sobre todo con las de los empleados despedidos. "Fue una debacle que nos pasó por arriba, no nos dio tiempo a nada, no pudimos reaccionar", contó Pablo García, hijo de Gabriel y María Rosa, los fundadores de La Estrella.

"En la mejor época, sin contar los repartidores, llegaron a trabajar 25 personas acá. Yo siempre anduve en la calle, en el reparto, y mi viejo estaba a cargo de la elaboración, mi hermana en la administración, es una empresa familiar", relató Pablo.

"Te fundís laburando si querés hacer las cosas bien", dijo. "Acá no va a quedar nada, se remata todo para indemnizar a la gente como corresponde. Nosotros veremos cómo seguimos, la clientela nos quedó y la panificadora 505 nos está haciendo la miga, así que vamos a seguir trabajando en ese reparto para subsistir", agregó.

Tercera generación de panaderos, decidieron cerrar porque ya no podían sostener el negocio. El oficio panadero llegó a la familia cuando Pedro Raúl García, que nació en Laboulaye, Córdoba, y vivió en San Pedro en los años 40, comenzó a trabajar en panaderías de Capital Federal.

Casado con Haydeé Dona, en 1964 decidieron volver a San Pedro. Ya habían nacido sus hijos varones, Gabriel y Sergio. Pedro y Haydeé hacían el pan en el barrio Los Aromos y los chicos lo repartían en canastos. "Los panaderitos", les decían.

A Gabriel y Sergio, en el oficio panadero, se sumó luego la hermana menor, Mirta. Los tres continunaron con el oficio familiar. En 2008, Pedro falleció y Haydeé siguió ligada a la tarea, que sus hijos continuaron primero en conjunto y luego por separados.

Gabriel y su esposa, María Rosa, sumaron a sus hijos Pablo y Laura, y mantuvieron en pie la panificadora La Estrella en el barrio Los Aromos. Hasta ahora, cuando decidieron cerrar y vender todo para pagar las deudas. Las máquinas se van con el remate y en la puerta un cartel de una inmobiliaria anuncia la venta del edificio. 

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