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viernes, febrero 26, 2021

Promesas de planes sociales en campaña: el crudo relato de quienes creyeron que les iban a dar trabajo

La semana pasada, La Opinión reveló que un grupo de personas le reclamaba a un partido político por haberlos anotado para un plan social que les pagaría 7500 pesos al mes a cambio de tareas comunitarias. El sábado en SIn Galera, se sumaron relatos de quienes participaron de diversas reuniones en las que el programa denominado "salario social complementario" aparecía como moneda de cambio en plena campaña electoral.

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La semana pasda, La Opinión reveló un conflicto entre personas que acudieron a reuniones de campaña y fueron inscriptos en una lista de espera para obtener un plan social denominado "salario social complementario", del que no obtuvieron respuesta alguna. El sábado, el tema explotó en el programa Sin Galera.

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Primero, este medio recibió en su redacción a dos mujeres que llegaron en representación de un grupo de personas que aseguraron sentirse defraudadas por parte de dirigentes políticos que durante la campaña electoral previa a las Paso les prometieron que accederían a un plan social del que no obtuvieron respuesta alguna.

"La promesa era sobre unos planes, una promesa que se le hizo a mucha gente, de que iba a haber un cobro, del que se iba a descontar un 10 por ciento para ellos, para ayudar a comedores", contó una joven de 25 años que fue a una reunión con la esperanza de “conseguir un trabajo”.

Desempleada y con el sueño de estudiar, se aferró a esa promesa como una posibilidad de obtener un ingreso a cambio de “cuatro horas de trabajo comunitario” como “pintar el Hospital, la Casa de Ancianos, ayudar en las escuelas y en los comedores”.

Como ella, otras tantas personas fueron a esas reuniones, escucharon discursos de campaña y entregaron fotocopias de su DNI con el objetivo de “obtener un plan no para sentarse a tomar mates en la casa sino para hacer trabajo comunitario”.

Los relatos comenzaron a repetirse y abarcan a una gran cantidad de organizaciones sociales locales. Las más nombradas fueron Libres del Sur y la corriente Patria Grande, probablemente porque ambas cobraron mayor relevancia al encabezar el armado de dos listas para las elecciones Primarias, las que llevaron a Mauricio Rodríguez y a Luciano Juhant, respectivamente, como precandidatos a intendente.Pero no son las únicas que, como se dice en la jerga política, “manejan planes”.

Contaron que en diversas reuniones en casas de familia, el precandidato a intendente por Libres del Sur en Consenso Federal, Mauricio Rodríguez, y su pareja y primera precandidata a concejales, Ángela Basoalto, inscribieron a mucha gente, a quienes les requirieron fotocopias de su DNI, con la promesa de que cobrarían dinero proveniente de programas sociales que ellos "bajaban" a través de su organización política.

“Yo fui a una reunión, se juntó mucha gente, los que hablaron fueron Ángela Basoalto y Mauricio Rodríguez, que nos prometieron esos planes y que íbamos a tener que trabajar. Había de todas las edades. Yo me re ilusioné. Los planes eran de 7.500 pesos, nos daban esa plata y ellos nos mandaban un cobrador para que paguemos 1.500 pesos, que les teníamos que dar a ellos”, contó Karen, otra de las que se entusiasmó con la posibilidad.

En las reuniones les decían que los planes venían “de arriba” y que las víctimas de violencia de género y las personas que tuvieron conflicto con la ley penal tendrían prioridad. En los barrios donde hubo reuniones aseguran que los planes que llegaron “eran para las familiares de ellos”. A todos les pidieron las fotocopias del DNI.

"En las reuniones ellos hablaban más de lo político, pero cuando uno preguntaba salía el tema, ellos decían que se iba a cobrar a 60 días, que había que dejar la fotocopia de DNI con el número de CUIL, el plan nunca llegó", dijo una joven de 25 años que estuvo en una reunión en La Buena Moza, donde casi todas las familias del paraje participaron y dejaron sus datos.

Consultada acerca de por qué la gente se acercaba a esas reuniones, señaló: "Fue la necesidad, la mayoría fue por la necesidad del trabajo y de la plata, ellos aprovecharon eso para hacer su campaña".

Pasados los 60 días desde la entrega de la documentación, como no tenían novedades comenzaron a preguntar en el grupo de WhatsAppp, sin respuestas. "Hay mucha gente enojada, porque nos saben qué hicieron con la fotocopia de su DNI. Uno no sabe qué pudieron hacer con eso", indicó la joven.

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