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martes, mayo 17, 2022
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Preocupación en el barrio 1º de Mayo

La presencia de Eduardo Monzón ha vuelto a atemorizar a los vecinos. Había sido considerado el autor del abuso sexual en perjuicio de sus dos hijas en Noviembre de 2005.

 

Tras permanecer más de dos años detenido en la Unidad Penal de San Nicolás, Eduardo Rafael “Titi” Monzón ha vuelto al barrio. Algunos vecinos aseguran haberlo visto merodeando la vivienda que habitaba hasta el 6 de Noviembre de 2005, día en que huyó de la policía hasta ser capturado el jueves 1º de Diciembre del mismo año.
Su presencia ha vuelto a intranquilizar a los habitantes del barrio 1º de Mayo, ya que en aquella oportunidad vivieron días de angustia, pues a pesar de estar prófugo y ser buscado por la policía, había vuelto en horas de la noche amenazando a los vecinos, y a su propia familia.
Por aquel hecho de abuso sexual, que fue investigado por la Fiscalía a cargo del Dr. Ariel Tempo, la Justicia lo condenó a 6 años de prisión, pero por decisión del Juzgado de Ejecución, fue beneficiado con salidas periódicas.
Está claro que si es cierto que Monzón regresó a la citada vivienda estaría infringiendo la ley, pues en estos casos, el condenado no puede volver al lugar donde habitan sus víctimas o familiares directamente vinculados, y según lo indicaron fuentes confiables, antes de salir del Penal se habría comprometido a dirigirse a la localidad de Santa Coloma, en el partido de Baradero, pero al parecer no fue así. Además, los asistentes del Patronato de Liberados deberían seguir de cerca la situación del hombre, puesto que ese es precisamente el trabajo de la institución.
Monzón, de 49 años, fue acusado de abusar sexualmente de sus dos hijas, que en aquel momento tenían 13 y 14 años. Permaneció prófugo cerca de un mes y fue apresado en cercanías de la estación de trenes.
La policía, hizo al menos 10 allanamientos en busca del acusado, pero fueron en vano. Hubo operativos en Pergamino, Gobernador Castro y nuestra ciudad, pues existían versiones de que podría estar en algunas de estas localidades, pero los resultados fueron negativos. Así fueron pasando las semanas hasta que una noche, la investigación dio sus frutos y pudo ser localizado en donde habría estado gran parte de esos días.
Fuentes policiales de aquel momento, comentaron que Monzón poseía vinculación con algunos hechos en particular, entre ellos un homicidio ocurrido hace unos 15 años, además fue mencionado en causas de piratería del asfalto y robos calificados.

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Espeluznante
A Eduardo “Titi” Monzón, se lo acusó de abusar de sus dos hijas, quienes en aquel momento tenían 13 y 14 años. En la medianoche del domingo 6 de Noviembre de 2005, una de las niñas escapó de su casa en el barrio 1º de Mayo e ingresó a la vivienda de sus tíos ubicada a pocos metros de la suya. Allí fue cuando les contó que su padre había querido abusar de ella y de su hermana que tienía 13 años. El agresor llegó inmediatamente, con un cuchillo escondido en su espalda y reclamando por su hija, pero los familiares se negaron a que la menor retorne con él y por eso el hombre regresó con una escopeta amenazándolos con disparar. Se marchó al escuchar que la mujer llamaba a la policía. El vecindario, en parte sabía de las atrocidades que vivían tanto las menores como sus otros hermanos. Golpizas constantes, gritos y encierros, formaban parte de los detalles estremecedores.

Casi tres años
En aquel tiempo, la detención de Rafael Eduardo Monzón se vio envuelta en una seria preocupación para la policía, la familia víctima y la comunidad en su conjunto. Es más, el Capitán José Pederzoli, había culpado a los medios por la difusión que se le había dado al caso, asegurando que con los datos brindados, Monzón había tomado la decisión de huir.
Monzón, fue denunciado por la familia de su esposa, por actos aberrantes y el intento de ir más allá con sus propias hijas. No conforme con haberlo hecho, en los días que transcurrieron hasta su detención desafió a la policía buscando nuevamente a sus víctimas y tratando de entrar a la vivienda en la que fueron contenidas por una familiar que fue reiteradamente amenazada de muerte.
Por esos días, la policía comenzó con la búsqueda pero el intento de hacer justicia por sus propias manos por parte de algunos vecinos y familiares apenas se conoció el caso, ahuyentó a Monzón de los lugares que frecuentaba. Mientras Monzón permaneció prófugo nunca se alejó y varios vecinos lo habían visto merodeando las viviendas del barrio y, según relatos, habría querido ingresar a una de ellas en horas de la madrugada.
Se lo rastreó por diferentes lugares y hasta se dijo que había sido visto en Pergamino. Se fueron reuniendo diferentes pruebas a la investigación hasta que por datos precisos se llegó a la conclusión de que podría estar en la zona de la estación de trenes. Entre 6 y 10 policías vestidos de civil y con diferentes tareas de distracción comenzaron a recorrer la zona. Es más, en los dos días previos a su detención se les había escapado por segundos, pues ya sabían en donde estaba y a la hora que llegaba al lugar.
El lunes 5 de Diciembre por la noche, alrededor de las 21.30 horas fue avistado por el personal que se había apostado en el lugar, en la intersección de las calles Basabilvaso y Zanúcoli. Al percibir la presencia policial intentó darse a la fuga rápidamente pero un disparo intimidatorio acabó con la corta carrera de Monzón, quien de inmediato fue reducido. El acusado iba a bordo de una bicicleta tipo playera color gris y llevaba un paquete de masitas y fiambre para la cena. A pocos metros de las vías se encontró una pequeña construcción en abandono donde había confeccionado un colchón con hojas secas y ramas. Allí habría pasado la mayoría de los días y hasta llegó a marcar un sendero en el medio de un campo de trigo en dirección a la zona urbana, por donde iba y venía, sin que nadie lograra verlo.
Inmediatamente pasó de la Comisaría local a la Unidad Penal de San Nicolás, en donde pasó el resto de sus días hasta hace 15 días atrás, que fue cuando recuperó la libertad por esas “curiosidades” que en muchos casos exhibe la justicia.

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