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domingo, junio 20, 2021
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Pedirán por las estaciones de trenes ubicadas en la zona rural

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Semanas atrás, La Opinión publicó planos y detalles de la propuesta presentada el año pasado en la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF) de la Nación para el traslado de la terminal de ómnibus a la Estación de Trenes, anclada en la remodelación de ese histórico edificio planteado por el Ministerio del Interior y Transporte que conduce Florencio Randazzo, que ya fue licitada en el marco de la recuperación del servicio del Ferrocarril Mitre que une Rosario con Retiro y pasa por San Pedro.

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Tras la publicación de este semanario, el nuevo Subsecretario de Obras Públicas Carlos Codern se interiorizó de la idea que el Director de Producción y Turismo Pablo Ojea desarrolló junto al exdirector de Obras Gregorio Gutiérrez, y que tiene un expediente iniciado en ADIF bajo el número 2315/14.

El arquitecto fue cauto al respecto y señaló que su plan es analizar las alternativas del proyecto para evaluar qué solicitudes pueden canalizarse en el organismo nacional que tiene a su cargo la administración de las tierras y propiedades del Ferrocarril que corresponden al Estado.

Durante la reunión que el año pasado mantuvo Ojea con las autoridades de ADIF, el ingeniero agrónomo se refirió a unas 50 hectáreas en total que también son propiedad de Ferrocarriles y en las que están emplazadas las estaciones de trenes del Belgrano Cargas, que atraviesan una serie de parajes y localidades rurales del territorio sampedrino.

Cinco estaciones a recuperar
El plan de recuperación del Ferrocarril Belgrano Cargas que lleva adelante el Gobierno nacional está centrado en los tramos que corresponden al corredor Salta – Barranqueras – Rosario, al que denominan “el nuevo ramal troncal” de esa línea ferroviaria. “Sólo el crecimiento productivo de la zona que recorre permite aspirar a una carga anual de 8 millones de toneladas, más del doble que cualquier otro ramal del país”, sostienen desde el Ministerio del Interior.

Hacia el sur, la denominada “vinculación ferroportuaria Rosario – Zárate – La Plata” incluye las estaciones del Belgrano Cargas que están ubicadas en territorio sampedrino, desde el límite con Baradero hasta Ramallo, y que recorre toda la zona rural del partido.

El Ministerio de Randazzo considera que el tramo La Plata  – Rosario “ofrece una plaza ideal para articular los principales puertos de la región, potenciando el tráfico de contenedores”. San Pedro tiene una deuda al respecto en materia portuaria, pero la reactivación real de ese tipo de cargas podría incentivar inversiones que permitan la participación activa de la ciudad en ese plan.

Pero para ello, primero hay que solucionar el problema que significa hoy el abandono de las cinco estaciones sampedrinas del Belgrano Cargas: de norte a sur, son las de Colonia Vélaz, El Descanso, Santa Lucía, Pueblo Doyle e Ingeniero Moneta.

Cuando Ojea estuvo en ADIF fue una reunión de urgencia. Como todas las que organizaba el exintendente Pablo Guacone, eran comunicadas de un día para otro. El entonces Secretario de Desarrollo Económico llevó una carpeta con el bosquejo del traslado de la terminal pero también con un relevamiento de las hectáreas que corresponden a cada estación del recorrido del Belgrano Cargas.

Tierras y edificios
Son diez hectáreas en Colonia Vélaz; ocho en El Descanso; diez en Santa Lucía; 13,6 en Pueblo Doyle; y 9,6 en Ingeniero Moneta. Cada una cuenta con su estación, algunas en mejores condiciones que otras. La tarea de recuperación en la actualidad ya no es sólo edilicia, sino que además enfrenta en algunos casos la apropiación indebida.

Lo mismo sucede con las tierras, que en algunos casos, como Santa Lucía, fueron planteadas alguna vez como posible destino del Procrear, aunque por su cercanía con la Ruta 191 siempre estuvo en la mira de emprendimientos logísticos.

Colonia Vélaz no tiene chapas en el techo y su estado de deterioro es ostensible. El Descanso también está abandonada y, según cuentan algunos pobladores, alguna vez hasta hubo cierta actividad “nocturna”.

La de Santa Lucía es considerada una de las más bellas de todo el ramal y hasta ha recibido premios por ello. Una de las pocas que tienen doble piso, hoy presenta un estado de abandono que entristece. Algo similar sucede con la de Pueblo Doyle.

La de Ingeniero Moneta aparece hoy casi integrada a un campo de la zona, que por lo menos la mantienen en pie y cortan el pasto, aunque a veces parecen olvidar que se trata de tierras que todavía pertenecen al Estado.

A cargo de las estaciones hay una persona designada por las autoridades de Ferrocarriles que está desde hace años. Vive en el edificio de la estación Santa Lucía y sus recorridos por el resto son esporádicos, casi nulos.

“Es todo un desastre y encima se robaron todo”, aseguran los vecinos de esa zona rural. “Robaron y vendieron todo, eso es lo que se comenta”, dicen sin señalar a nadie pero no sin ser sugestivos.

“Acá ni siquiera cortan el pasto”, es una frase que repiten todos los consultados para cada estación. En Santa Lucía y Pueblo Doyle, los delegados Martín Rodríguez y Adalberto Álvarez cada tanto disponen una cuadrilla para esa tarea, aunque casi de contrabando, ya que el Municipio no tiene potestad sobre esos terrenos.

La de Santa Lucía, que alguna vez fue parada obligatoria de todos y cada uno de los trenes que pasaba por allí, fue iluminada al igual que los pasos a nivel por el Ejecutivo municipal durante la gestión Guacone. Allí quisieron llevar el Museo del pueblo, pero no pudo ser.

Que ADIF tenga en cuenta un pedido para darle uso a esas tierras y quizás hasta para remodelar las estaciones implicaría, según Ojea, “recuperar el Partido, los parajes, las escuelas rurales y su historia”, además de “integrar esa zona a una proyección del San Pedro que queremos, algo que a veces los pobladores de esos lugares sienten como una deuda”.

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