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viernes, diciembre 3, 2021
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Margarita, 50 años detrás de un mostrador: “Los precios congelados no tienen futuro”

La despensa de Maga lleva 30 años ubicada en el Barrio Futuro. Comenzó trabajando a sus 14 años detrás de un mostrador, y a los 18, su madre le puso una despensa frente al Club Pesca y Casting. Después de atravesar todas las crisis del país en su almacen, ahora le toca preocuparse por el aumento de los precios, las pocas ventas y entiende que los precios congelados no favorecerán a comercios como el suyo.

 

Caminando por el Barrio Futuro, un cartel que indica “todo lo que necesitas acá lo encontrás”, llama la atención de quien atraviesa la calle 60. Maga, la propietaria del lugar, hace más de 50 años que se dedica al rubro y hace 30 que está ubicada en la zona: “Cada día se vende menos”, explicó en vivo por Sin Galera.

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Luego de que la Secretaría de Comercio Interior fijara precios máximos de productos masivos hasta el 7 de enero, le preguntamos a Margarita como beneficiaría esta impementación en su comercio: “Los precios congelados no tienen futuro, no funcionan en comercios como el mio”, apuntó la almacenera.

Esta implementación se da a través de la resolución 1050/2021 y será de cumplimiento obligatorio para los comercializadores. El congelamiento de precios lo que busca es el incremento del consumo para la reactivación económica.

Maga tiene una despensa en donde sólo se paga en efectivo y se fía, por ello, reconoce que cuesta competir con los grandes supermercados que suelen comprar mayor cantidad de alimentos y por ende, los tienen a menor precio: “Nos inundaron de esos supermercados y a nosotros que nacimos y nos criamos en San Pedro, nos mataron”.

Desde el año 1974 tiene su despensa y ha atravesado varios gobiernos donde la variación de los precios se ha transformado en un factor común. “Ya no me compran ni los primeros días del mes ni el 17, ni el 25”, comentó luego de que en toda la mañana haya vendido una manza y dos jugos: “A esta hora tendrían que venir a buscar pan, azucar, alguna leche pero nada”, contó.

“Siempre nos joroban a nosotros, al trabajador”.

Con un padre pesacador, Maga se crió cerca del Club de Pesca y Casting en un rancho de bolsas de arpillera donde su madre los anclaba en inivierno por el frió.

A sus 14 años comenzó la vida en torno a la atención al público en un supermercado que estaba ubicado en calle Salta y Las Heras. Luego, a sus 18 años, su madre la ayudó poniendo su propio negocio en en el año 1974: “Colocamos dos maderas, una balanza y acá estoy”.

Toda una vida detrás del mostrador, “me casé, tuve mis hijos y los crié acá”, comentó y agregó: “Lo que yo como y comieron mis hijos me lo gané nadie me regaló nada”.

14 horas de su vida transcurren en el establecimiento que ama, y aún así nunca pensó en cerrarlo, “es mi cable a tierra, me hace muy feliz, y si me falta me muero”.

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