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lunes, marzo 8, 2021

Los análisis de agua potable los hace un laboratorio que no existe

El Gobierno publicó los resultados del informe de enero, firmados por el bioquímico Horacio Varela, quien asegura haber “ganado una licitación” el año pasado. Su membrete dice que tiene el laboratorio en Honorio Pueyrredón 1440 pero ahí sólo hay una vivienda. Una inspección del Colegio de Bioquímicos constató que no existe. Para hacer este tipo de análisis hay que estar habilitado por el Ministerio de Salud.

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La semana pasada, el Gobierno municipal publicó un informe correspondiente al análisis del agua de los pozos que alimentan la red domiciliaria, cuyos resultados reveló, una vez más, altos valores de nitrato (ver aparte). El documento lleva membrete y firma del “Laboratorio de análisis clínico, alimentos y nutrición” del bioquímico Horacio Varela, matrícula provincial 2520, ubicado en Honorio Pueyrredón 1440, según el texto. Un laboratorio fantasma.

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En ese lugar no hay más que una vivienda. La Opinión lo constató y el frente de ese domicilio ilustra esta nota. Este semanario consultó al Colegio de Bioquímicos delegación Pergamino, del que depende San Pedro, que confirmó la inexistencia del local.

De acuerdo a documentación a la que tuvo acceso este medio, y a partir de los datos ofrecidos por el propio Varela,  se pudo establecer que además de hacer análisis para el Estado también trabaja para diversas empresas. Los resultados de sus tareas obran en Bromatología, con el mismo membrete que da cuentas de un laboratorio que no existe. “Es mi domicilio fiscal”, dijo el bioquímico.

“Una casita humilde”

El año pasado, Horacio Varela fue denunciado por colegas ante el Colegio de Bioquímicos de la Provincia. Pedían una inspección en el domicilio que figura en el membrete de sus análisis, ya que sospechaban que se trataba de un “laboratorio clandestino”.

Las inspecciones las encabeza en persona la presidenta del Colegio zonal IV, Norma Servedia, quien en diálogo con La Opinión relató que llegó una mañana a Honorio Pueyrredón 1440 -recordaba la dirección porque Pueyrredón es la calle donde quedan las oficinas del Colegio, en Pergamino- para “constatar la existencia o no de un laboratorio sin las condiciones que tiene que tener”, de acuerdo a lo que prescriben las leyes al respecto.

“El Colegio zonal se presentó en ese domicilio y constató que no había laboratorio”, dijo Servedia, que elevó el acta de inspección correspondiente a la central de la institución, con sede en Capital Federal.
Hizo abrir la puerta, pasó a la vivienda y vio que había “una cocina, una pieza, arriba era su cuarto y me pidió que no subiera”, recordó.
“Se trataba de una casita humilde; pero no había ningún laboratorio”, señaló la también bioquímica.

“Laboratorios Varela”

Horacio Varela es Licenciado en Química Industrial, especializado en alimentos y aguas, graduado en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba en el año 1966. Luego, en 1977, se recibió como bioquímico en la Facultad de Ciencias Químicas de la misma casa de altos estudios.

En uno de sus dos perfiles de Linkedin, una red social de contactos profesionales y de negocios, Varela señala que sus actividades son “análisis nutricional de alimentos para su gestión bromatológica. Análisis de aguas de consumo. Investigación y desarrollo de insumos para elaboración de alimentos”.

Sobre su experiencia, indica que es Director Técnico en una importante panificadora desde 1999 y que trabajó entre 1964 y 1971 en la cervecería Río Segundo. En ese currículum virtual omite decir que fue empleado del Estado local como bioquímico del Hospital.

En esa misma red dice que es “propietario de laboratorio de análisis nutricional” desde enero de 1970 y señala que ganó “la licitación para el control bacteriológico y físico-químico de las 25 bombas de agua del acuífero Puelche para el Municipio de San Pedro”.

Además, asegura estar “investigando la contaminación de acuíferos por basurales y cementerios a cielo abierto”, y que su tarea de análisis de agua de consumo en su “laboratorio” también fue contratada por el Concejo Deliberante en enero de 2012.

Si nadie pregunta…

Como constató la Presidenta del Colegio de Bioquímicos, en el domicilio donde Varela dice que tiene su laboratorio no hay nada. Su tarea no sólo se reduce al Estado, sino que trabaja, y mucho, en el ámbito privado.

En el Municipio ingresó no por “licitación” sino por concurso de precios durante la era Guacone. Antes que él, los informes los hizo el laboratorio de la ingeniera Sonia Birador. Como sucede en el ámbito privado, el presupuesto de Varela era considerablemente menor al de sus colegas, por eso obtuvo el contrato.

En el Concejo Deliberante, cuando hubo un duro debate sobre el tema, en tiempos en que el presidente era Martín Pando, la Comisión de Recursos Hídricos le encomendó un análisis de agua para consumo domiciliario, que pagó un edil de su bolsillo.

En ninguno de los dos casos, por lo visto, se preocuparon demasiado por saber si el laboratorio de Varela existía. Ni siquiera tomaron la precaución de averiguar si tenía la matrícula al día -al menos el año pasado la debía- o si estaba habilitado por el Ministerio de Salud. Peor aún: ni miraron en los registros de Rentas, donde se habrían percatado de que no tenía habilitación comercial.

En el área de Bromatología obran los análisis firmados por Varela, presuntamente hechos en su laboratorio fantasma. Esos informes son los que permiten, por ejemplo, habilitar empresas alimenticias y dar el visto bueno para la comercialización de sus productos.

Ningún requisito

Según el membrete de sus informes para privados y para el Estado, el laboratorio fantasma de Horacio Varela es “de análisis clínico, alimentos y nutrición”. En la legislación vigente hay cuatro tipos: los clínicos, los bromatológicos, los industriales y los veterinarios.

Los primeros son “el conjunto de ambientes, drogas, útiles, aparatos, reactivos y demás elementos necesarios para el ejercicio del profesional habilitado para la realización de los análisis clínicos”.

Su titular debe estar registrado en la Dirección de Fiscalización Sanitaria del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Los locales deberán ser totalmente independientes y sin comunicación directa con las casas, habitaciones u otros locales ajenos al ejercicio profesional.

El local deberá tener como mínimo un ambiente destinado a sala de espera, uno destinado a sala de extracciones, otro para el laboratorio propiamente dicho y un cuarto de baño, entre otra gran cantidad de requisitos.

Los laboratorios de análisis bromatológicos y de análisis industriales deberán funcionar en forma separada e independiente de toda otra actividad. Deberán contar con ambientes, instrumental y útiles específicos, no pudiéndolos afectar a otras finalidades.

Como bien informó en el acta de inspección la Doctora Servedia, no había nada de ello en Honorio Pueyrredón 1440. El Colegio de Bioquímicos tiene en su poder ese informe y además ya recibió una copia del documento publicado en la página web del Municipio y en la del Concejo Deliberante donde Varela deja constancia de que hizo análisis de agua de red domiciliaria para el Estado local en su “laboratorio fantasma”.

La palabra de Varela

La Opinión dialogó con Horacio Varela sobre el tema. Dispuesto a responder respecto de lo que relata la nota principal de esta página, dijo: “Los análisis los hago en mi laboratorio; tengo desarrollados unos seis laboratorios, asesoro unas 15 empresas, está declarado en el ámbito público de salud”.

Consultado sobre la inspección, señaló: “Estuvo gente del Colegio, que buscaba un laboratorio de análisis clínico, que yo no tengo”.

Luego cambió el discurso y describió: “Los análisis de agua los hago en cada laboratorio, donde tengo equipos modernos para hacer esos análisis”. En ese sentido, detalló: “Los hago en estos lugares donde trabajo”.

Sobre la dirección que aparece en sus membretes, indicó: “Ese es mi domicilio fiscal, por eso lo tengo que dar. No puedo dar 10 o 15 domicilios, que es donde están los laboratorios”.

“Hay muchos laboratorios equipados por mí, ellos después compran su equipamiento y yo me llevo los míos a mi casa, que no es un laboratorio, es mi casa. Algunos creen que uno debe llevar un laboratorio diversificado, pero no es así. Yo he trabajado mucho, para diversas empresas en Córdoba y ahora en San Pedro, sería imposible tener un laboratorio en mi casa, soy como Bromatología de La Plata, tendría que tener un laboratorio enorme con una gran cantidad de empleados”.

La legislación vigente lo contradice: el Estado no puede contratar a un profesional para que haga análisis, sino que debe encomendar esa tarea a un laboratorio que cumpla todas las condiciones y que respalde los resultados. En el ámbito privado puede ser empleado o consultor y trabajar en los laboratorios de las empresas, pero nunca en el propio, que no existe.

Nitratos elevados

El informe oficial indica que de los pozos analizados hay al menos tres con nitratos elevados, de los cuales uno tiene valores excesivos.

Si bien no implican un riesgo ya que la cloración permite su consumo sin problemas, hay recomendaciones de que los niñós menores de un año no sean  expuestos.

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