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Publicado el: Miércoles, Noviembre 27, 2019 - 17:22

La triste historia de un niño sampedrino buscado en Villa Dolores: fue de vacaciones con familiares y quedaron presos

El niño tiene 7 años y había viajado a Córdoba con dos familiares: la hijastra de su mamá y su pareja. Se fueron en tren y pararon en Villa Dolores, donde la Policía los apresó el lunes luego de haber cometido un robo en un local de indumentaria de Cura Brochero. Tras varios días sin noticias de su hijo, la madre se comunicó con La Opinión, que reconstruyó el recorrido y contactó a la propietaria de la vivienda, que resguardó al niño. La historia de un menor que transcurre sin solución para él y sus hermanos.

Este miércoles por la tarde, La Opinión recibió el pedido desesperado de una madre que buscaba a su hijo de 7 años en Villa Dolores. "Se lo di a mi hijastra y el marido para que se lo lleven de vacaciones. Cayeron presos y no sé dónde está mi bebé", explicó.

Cuando este medio comenzó las consultas los nombres y los apellidos se desdibujaron en el instante en que una mujer con tonada cordobesa relató que, efectivamente, el menor estaba a su cuidado en una casa ubicada en Valle San Martín, que la pareja a la que había conocido en la iglesia le había alquilado desde hace aproximadamente dos meses.

De allí en más, reconstruir los pasos de este niño se transformó en un desafío. Es hijo de un condenado a prisión que hace pocos días regresó al penal de San Nicolás tras haber recibido durante varios años el beneficio de "la pulsera electrónica" en un domicilio que rentó y en el que convivía con el chiquito. "Yo se lo di mientras cumplía la domiciliaria", dijo la mamá cuando se le preguntó por qué no vivía junto a ella y sus hermanos.

El hombre cuyos datos resultan innecesarios a la hora de interpelar a quienes deben velar por los derechos de los niños, moraba en un domicilio donde días después fue apresado y trasladado frente a XXX: así denominaremos a quien hoy solo dice que se quiere quedar en Córdoba "porque lo atienden bien".

XXX nació en San Pedro, es hijo del ahora apresado y de una mujer que también cuenta con algunos antecedentes. A los tres años, cuando el padre logró que la justicia determinara que "era sostén de familia" y que podía cumplir su arresto en la ciudad, alquiló una casa cuyo costo no pudo afrontar. Sentenciado por un homicidio y vinculado a varios robos, terminó pidiéndole a una hija que se llevara al menor y para ello como progenitores firmaron un permiso para el viaje con destino a Córdoba.

La cara de XXX en el tren y las postales que se publicaron en redes disfrutando de su nuevo destino auguraban para el niño una posibilidad de alejarse de tan tortuosa realidad. Lo que no se sabía es que la pareja que lo llevó y particularmente "la tía", no era la más apta para darle a XXX una perspectiva mejor, según refieren quienes una y otra vez han visto y revisado el caso desde las dependencias policiales o de asistencia.

Contento con su nueva casa en Villa Dolores, XXX no imaginó que su paso por Cura Brochero iba a ser la oportunidad que "los tíos" eligieron para robar una tienda de ropa. Las prendas que comenzó a lucir lo decían todo hasta que en la noche del lunes, los agentes policiales llegaron para allanar la vivienda y en su cuarto encontraron el botín que habían sustraido en la localidad que dista 60 kilómetros del lugar.

La propietaria nunca imaginó que sus inquilinos iban a terminar trasladados para quedar arrestados y que al día siguiente le iban a dejar a su cuidado a XXX. "El nene está bien, se imagina cómo lo cuidamos, pobrecito", dijo este tarde a este medio. "La policía me dijo que me lo dejaba porque no podían encontrar ningún pariente pero hoy llamó el padre", indicó al referirse que desde el penal había recibido la comunicación que le anunciaba que "alguien lo va a ir a buscar, la madre".

El martes por la tarde, esa mamá había llegado a la Comisaría de la Mujer para preguntar cómo podía recuperar a su hijo del que no tenía noticias. 

"Necesito su ayud,a tengo mi hijo que hace 3 días no tengo novedad, tiene 7 años, se lo di a mi hijastra para que se lo lleve de vacaciones, ellos cayeron presos, mi hijastra y el marido, y en la comisaría no me dan solución", con ese mensaje puso en marcha la inquietud de varias personas que, como los periodistas que trabajamos en La Opinión, intentaron ayudar hasta que lograron advertir que en realidad su pedido era de asistencia para poder viajar hasta Córdoba.

Por los entretelones, las charlas, las decenas de actuaciones que en sus cortos 7 años ha tenido que soportar la criatura, cabe hoy esta historia que con crudeza deja expuesta la desidia con la que los niños, cuyos derechos muchos organismos dicen tutelar, deben convivir hasta convertirse en mayores o tal vez cuando apenas llegan a la adolescencia se resignan a un destino en el que pocas veces logran encontrar un refugio lejano a las rejas.

 

EDICION IMPRESA #1461
Lunes 13 Abril 2020

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