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viernes, septiembre 17, 2021
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La presidente del CLES cita a las entidades para analizar
los subsidios de Verde Esperanza

Para hoy al mediodía han sido citados los integrantes del Consejo Local Económico y Social de San Pedro en el ex Correo. La presidente de este cuerpo que tiene la función de analizar y monitorear los proyectos que son financiados con partidas de la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación presentará las pruebas sobre las irregularidades que rodean a una de las instituciones que mayor prestigio ganó en los últimos años. El malestar de algunos vecinos convocados para armar los proyectos se suma a los controvertidos resultados que muestran programas que han recibido mucho dinero. En la venta de productos están involucrados otros ex miembros del CLES que con factura de monotributo social venden conejos, vacas y chanchos a valores que superan los del mercado. La publicación de los subsidios otorgados por el Plan Manos a la Obra también generó indignación popular pero el gobierno municipal dice no tener elementos para hacer mayores controles. Desde Verde Esperanza dicen que el CLES no es el organismo que debe controlarlos y que hay cuestiones personales.

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Lo que alguna vez fue Verde Esperanza, bautizado así cuando la canción de Diego Torres sonaba por todas partes, hoy tiene otra imagen. Bajo ese nombre y con el entramado que envuelve al clientelismo con el que se maneja buena parte de la acción que promueve la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, “Verde Esperanza” es una empresa, casi una sociedad anónima. Así lo expresan con mucha indignación quienes han formado parte del proyecto y quienes conforman el núcleo que debe controlar la administración de los fondos sociales.
La organización de la que participaron muchos vecinos emocionados y conmovidos con la posibilidad de que un grupo de personas comunes se dedicaran a ayudar a los demás tiene varios proyectos escritos y financiados, pero poca dinámica visible.
En los últimos años merced a la cercanía de vecinos y ahora funcionarios con espacios de alto poder se han conseguido beneficios económicos como los que jamás habían llegado. Uno de los hechos más resonantes, materializado con una entrega de cheques que vino a acercar hace varios meses la Sra. Raquel Tiramontti de Ferioli, fue la presentación de un proyecto de huerta en Gobernador Castro en terrenos pertenecientes a la Cooperativa de la localidad que fueron cedidos después de una gestión hecha por el municipio.
Lo que muchos miraban con sorpresa cuando se presentó, ahora cobra forma de denuncia concreta en el organismo que debió reaccionar tiempo atrás pero no lo hizo.
Desde La Opinión se ha venido publicando hasta el cansancio, siempre en la búsqueda de la verdad, que la administración de las cataratas de dinero que llegan desde el gobierno nacional no llega a consolidar resultados que aseguren trabajo duradero para la gente.
Después del primer sacudón público que representó la semana pasada la investigación en la que se publicó por primera vez (y después de muchas vueltas para obtenerlo), el listado de beneficiarios de los Programas Manos a la Obra, llega ahora una denuncia que sacudirá las bases de lo que en San Pedro se entiende por “instituciones intermedias”.
Los pocos integrantes del CLES que quedan y están dispuestos a renunciar han concluido hace pocas horas con la recolección de una serie de documentación que prueba que en la granja de Verde Esperanza en Gobernador Castro no se habría invertido adecuadamente el dinero que se mandó desde el gobierno nacional.
Peor aún; los 9 “empleados” que iban a beneficiarse con la manutención del criadero de animales y la huerta están resistiendo retos y cuestionamientos por haber contado algunas de las cosas que se expondrán hoy al mediodía en una reunión de urgencia.

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La plata que cae del cielo
Cuando Verde Esperanza comenzó en las tierras que ahora se utilizarán para levantar viviendas, todo era pasión, sacrificio e intercambio de mercancías para subsistir. El dinero comenzó a fluir y como suele ocurrir, arruinó mucho de lo que representaba una bocanada de aire fresco.
En el montaje de la granja no parece haberse gastado todo el dinero que dicen haber volcado, recordando de los 135 mil pesos que llegaron en el marco del Programa de Seguridad Alimentaria, 85 mil iban a parar allí.
En Verde Esperanza dicen que la gente del CLES debe “correr el tarro” porque se está apuntando mal y remarcan que los controles sobre lo que hacen y lo que dejan de hacer debe hacerlo directamente la Nación y no el CLES, que aunque integran, no reconocen como una entidad sólida.
La Presidente del CLES, Tita Martínez elevó pedidos de intervención concretos a varias funcionarias, entre otras a la Sra. Marta Ponte, Responsable Territorial del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En la reunión de hoy, a la que también invitarán a los medios periodísticos, se presentará documentación que confirmaría un manejo cuanto menos cuestionable.
La Opinión recorrió los sitios en los que se debían volcar los recursos de este programa y si bien en todos lados hay “movimiento”, se presentan dudas sobre la cantidad y calidad del gasto efectuado.
El proyecto de la granja, que tiene unos pocos animales y un aspecto saludable por el trabajo ad honorem de los lugareños que están allí, era muy ambicioso. De todos modos, cuentan los que lo mantienen e incluso han hecho sembradíos propios para tener algún ingreso, que esperaban mucho más. Ellos entregaron al CLES copias de boletas que deberán ser explicadas en algún momento.
* 45 mil pesos en materiales de construcción incluyendo chapas, arena, piedra y 90 bolsas de cemento.
* Compra de animales a razón de 45 pesos por conejo, 1500 pesos una vaca o 1000 pesos un ternero, provistos en algunos casos con factura de “monotributo social” por el ex presidente del CLES y ahora también emprendedor apícola subsidiado Atilio García
* Facturas con el membrete de una casa de electrodomésticos por la compra de pollos y gallinas.
* Abundante cantidad de facturas “B” que no sirven para rendir subsidios.
* 20 palas, 10 de punta y 10 anchas, que no se utilizan y que incluso quisieron vender para conseguir dinero para comprar alimento a los animales.
Esto forma parte de lo que debe explicarse y Verde Esperanza tiene cosas para decir al respecto, siempre que reconozcan que el ámbito del CLES es el apropiado.

Denuncia y explicaciones
Desde la entidad, hace poco tiempo se había indicado en un reportaje a La Opinión que el panorama era muy alentador a tal punto que se presentaba a la organización como “la única con personería jurídica como para encarar planes de ayuda social”.
Los $ 135.000 llegados a través del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria se dividieron en tres partes en el proyecto “Querer que se pueda” (siguiendo con la letra de Color Esperanza). $ 85.000 para la granja de Gobernador Castro, $ 30.000 para una fábrica de pastas en La Tosquera y $ 10.000 para una panadería y una fábrica artesanal de quesos en el 2 de Abril. Todos están en marcha, pero a escalas inferiores a las que se prometían.
Juan Correa, principal impulsor de la Asociación, se mostró muy enojado con la convocatoria a una reunión este mediodía en un horario en el que no puede asistir y dijo que detrás de la “persecución” del CLES hay cuestiones particulares. Más allá de la mala relación que pueda evidenciarse entre las personas, hay una distancia visible entre lo que se tendría que hacer y lo que se ha hecho.
Correa dijo que hay facturas que fueron rechazadas porque le pidieron una gauchada a Atilio García ante las dificultades para conseguir facturas legales de otros prestadores y confirmó que denunciaron en la AFIP a quienes les vendieron y no estaban en condiciones de facturarles. Sobre los emprendimientos dijo que por cuestiones laborales algunos trabajos están demorados.
“Uno va madurando y yo no soy más el tipo que trabajó en Villa Igoillo (el lugar en el que comenzó a gestarse este movimiento). Hoy me siento en condiciones de discutirle sobre política social a cualquiera. Dejamos de ser asistencialistas. Antes lo era pero ya no lo soy y mi punto de vista ahora es diferente” comentó a La Opinión.
“Pueden decir cualquier cosa, porque hemos procedido bien y está todo en orden. Están buscando el pelo en la leche”, dijo.
Con el dinero que aportan todos los argentinos y hasta los organismos internacionales se siguen financiando proyectos que los mismos que los presentan o representan saben que no siempre tienen futuro y transparencia. Más allá de las denuncias y las acusaciones personales, lo que muchos esperarán después de la exhibición de todo aquello que se haya hecho mal, es un control más estricto de lo que se reparte para que se pueda seguir cantando aquello de que… “las ventanas se pueden abrir y cambiar el aire depende de ti”, con oportunidades para todos y no sólo para los que saben a quien acercarse para “pintarse la cara color esperanza”.

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