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lunes, mayo 16, 2022
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La obra de la peatonal de 11 de Septiembre presenta sectores deteriorados

La Opinión recorrió junto a los frentistas las dos cuadras de la futura peatonal, donde se observan adoquines levantados; las pocas rejillas que cubren la alcantarilla, dañadas; acumulación agua en los desagües; desnivel que provoca que la lluvia drene hacia las viviendas; y otros aspectos que generaron preocupación en el barrio. Desde la empresa dijeron que la obra no está terminada, reconocieron algunas falencias y aseguraron que trabajan para repararlas.

 

En una de sus visitas a San Pedro, el intendente de Rojas, Claudio Rossi, ingeniero de profesión, consideró que “se estaban pagando obras para que duren 50 años y van a durar 10”. Su comentario coincidió con la opinión de los vecinos de las dos primeras cuadras de la avenida 11 de Septiembre, que están en obra desde noviembre, cuando comenzaron las tareas para convertir ese sector en un paseo peatonal integrado a la costa.

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Las cuatro etapas que preveía el proyecto, cuyo presupuesto es de más de 30 millones de pesos, están en marcha, todas, aunque ninguna terminó. La más avanzada es la de la modificación de esas dos cuadras de la avenida, con la colocación de adoquines, la construcción de veredas nuevas y el retiro de (casi) todas las estructuras que los frentistas tenían.

Esos frentistas son los que convocaron a La Opinión para dar cuentas de lo que sucede en el barrio. La proyección inicial era que la obra estaría lista para fines de diciembre, con el objetivo de que la temporada turística tuviera el nuevo espacio para disfrutar. “Ahora dicen que van a inaugurar en Semana Santa, si llegan y si viene la plata”, contó un vecino de diálogo fluido con los funcionarios responsables.

Un trabajo deteriorado

La observación comienza en la esquina de Juan de Garay. En pocos minutos se escuchan una gran cantidad de golpes de autos en el badén donde antes había una rejilla. “Por lo menos que pongan un cartel que indique precaución”, consideró un vecino.

Quienes viven en la zona vieron la obra desde el principio. Les llamó la atención que los bloques de hormigón que conforman la calle hayan sido colocados directamente sobre el pavimento antiguo, con arena de por medio.

“Pusieron arena, los adoquines y arena de nuevo. Entonces levantaron bastante el nivel”, fue uno de los primeros razonamientos.

Invitados a observar con atención se puede ver que las rejillas que colocaron sobre las alcantarillas se partieron; pero también se partieron las bases donde deberían ir apoyadas, adentro de las propias canaletas de desagüe. Hay sectores donde los adoquines están hundidos, otros están flojos y en la bocacalle de 11 de Septiembre y Juan Ismael Jiménez hay algunos levantados. “33 palos tirados a la basura”, consideró un frentista, quizás exagerado.

“Lo que pasa es que la matriz que hicieron estaba mal hecha, era recta y debería ser un poquito cónica. Al ser derecho, pasa esto”, analizó el propietario de una vivienda mientras señalaba adoquines movidos y levantados.

“No hubo nadie que controlara”, aportó una mujer y agregó:“El peón no tiene por qué saber”. Otra persona graficó: “Había unas mujeres, no sé si eran arquitectas, que cada taaaanto venían a darse una vueltita”.

“Se rompe, todo se rompe, no sé quién diseñó esto, las canaletas abiertas son un peligro, ahora. Ayer casi se cae un pibito, de noche mucho no se ve, las motos y las bicicletas se pueden caer, hasta los autos”.

A un vecino le reemplazaron las rampas de cemento por unas de madera, también provisorias, para que pueda sacar su vehículo del garage. “Desde noviembre a la fecha, no había podido sacar la camioneta”, aseguró.

El agua corre hacia abajo

Los vecinos dicen que “es un desastre. Hay un montón de rejillas rotas. La altura de la canaleta es de 12 centímetros, se rebasa. De hecho, eso nos dijo el tipo de la obra, que estaba trabajando acá: como el agua no tiene otro lugar por donde correr, viene de arriba, y se junta acá”.

El desagüe pluvial está tapado en la segunda cuadra. De hecho, dejaron un sector como para abrirlo y trabajar. “El agua revienta ahí, porque está tapado y se viene todo para abajo”, explicaron.

“Esto no está planificado, para mí. Se nota de lejos que está en relieve, irregular. Las veredas tienen caída para el lado de las casas, así que el agua cuando llueve se viene todo para acá, entra agua. Hay zonas de las veredas donde se amontona y quedan charcos”, relató otra vecina.

El barrio no tiene servicio de cloacas, por lo que en las canaletas pueden verse, en algunas ocasiones, aguas servidas o de los lavarropas, que salen desde las viviendas. “Se pudre, se amontonan las hojas, no corre y son pequeñas las alcantarillas”, señalaron.

En las veredas nuevas, todas de cemento, hay dos tipos de pozos: unos que tienen caños de PVC para colocar las luminarias, tarea que hará Coopser, y otros que corresponden a las llaves de paso. Las tapas originales fueron retiradas y ahora lo que hay son piedras o maderas que los tapan. “Es un peligro”, se quejaron.

“Acá los vecinos baldean y el agua no corre por las alcantarillas, se viene por la vereda y termina en las casas”, indicó un histórico frentista. Quien mire con atención podrá notar que, en efecto, hay un desnivel y la vereda está como “a dos aguas”: una hacia la calle, otra hacia las viviendas.

“Por acá vienen camiones de bebidas a los negocios y es un riesgo, esto se va a romper”, señaló un comerciante. Hubo varios que se quejaron porque les rompieron zócalos de sus viviendas pero no se los arreglaron.

El turismo, otro problema

Otra de las quejas recurrentes es que “sacaron el verde para poner cemento”. “Acá te morís de calor. Entre las 8.00 de la mañana y las 8.00 de la noche no se puede estar, y si llueve, te la encargo: se seca y se viene todo el calor del cemento. Qué les costaba dejar un poco de pasto, los vecinos lo podíamos mantener, cada uno en su frente, sin problemas”, lamentó un frentista de la segunda cuadra.

“Ahora no te dejan pintar, no te dejan poner árboles que no sean lo que ellos dicen, no te dejan poner toldo, y los meses pasan, estamos en plena temporada y acá todo sigue en veremos”, dicen quienes viven del turismo y notan que los fines de semana “todos pasan de largo, por el sol”.

“Acá los de los adoquines se fueron. Ahora están los que hacen los cordones”, relató un vecino. En efecto, por camino Juan Ismael Giménez se ve el cordón recién hecho, aunque de una sola vereda.

Enfrente, desde un restaurante hasta un salón de fiestas, no sólo no hay cordón: toda la vereda se utiliza como estacionamiento de esos negocios y obstruyen el paso. Lo mismo sucede en la esquina de San Lorenzo, donde hay un hotel que fue intimado infinitas veces por tener su garage en la vereda.

Un poco más allá, casi llegando al río, se ve un pozo en la vereda. Debajo de una tapa provisoria hay un caño. Se supone que lleva agua hacia la calle, pero no: “Todo al revés. Acá llueve y el agua de la alcantarilla se mete por el caño y se acumula acá, se viene para adentro en vez de salir”, explicó el frentista.

Qué dice la empresa

Todo el plan de mejoramiento de la costa tiene como adjudicataria a la empresa cooperativa Tecnicoop, que llegó de la mano del ahora exsecretario de Infraestructura Alfredo Camilletti. El plan de peatonalización tiene cuatro etapas, todas bajo la coordinación de esa firma.

Gastón Brogna, responsable de Tecnicoop para las obras en San Pedro, accedió a responder preguntas de La Opinión tras la recorrida con vecinos por la peatonal de 11 de Septiembre.
Sobre las rejillas destruidas, informó: “Esas rejillas eran provisorias, para tapar las alcantarillas van a venir otras, reforzadas, también de cemento”.

Sobre lo que resta en ese tramo, dijo que “falta la luminaria” y aseguró que los adoquines que están desnivelados serán reemplazados. “Algunos se levantan, sí, con el tiempo; los cambiaremos”, sostuvo.

Respecto de las quejas acerca de que el agua drena hacia las viviendas, Brogna consideró: “No es posible, ha llovido fuerte y no pasó, escurre para el lado de la calle”.

En ese sentido, aseguró que “antes sí, era un desastre” y que “ahora hay un tobogán, el agua escurre bien”.

“Todo viene por los carriles normales, pero no está terminado ese sector, la obra no está terminada”, señaló sobre las etapas del proyecto.

El responsable de Tecnicoop señaló que ya tuvieron varias indicaciones de parte de los vecinos y que están abiertos a que lo sigan haciendo. “Nos dicen y lo solucionamos en la marcha, ya lo hemos hecho”.

Consultado acerca de lo que algunos frentistas dijeron respecto de que “gente de la empresa” les había reconocido que quizás el proyecto no estaba del todo bien diseñado, informó que “la obra vino diseñada de la municipalidad”. Ante la consulta acerca de si  “bien o mal” pero diseñada en el área de Camilletti, sólo respondió: “Así es”.

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