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martes, mayo 17, 2022
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Femicidio de María Esperanza: condenaron a prisión perpetua a Roberto Romero

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 dio a conocer el veredicto tras el juicio y accedió a la solicitud de la fiscala Viviana Ramos. Roberto Romero fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por violencia de género, cometido alevosía contra la mujer con la que convivía. El femicida recibió la pena máxima. La Defensa había intentado que lo declaren inimputable.

 

Este jueves, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2, conformado por los jueces Alejandro López y María Elena Baquedano, dio a conocer el veredicto tras el juicio por el femicidio de María Esperanza Fernández y sentenció a prisión perpetua al acusado, Roberto Romero.

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Los jueces accedieron a la solicitud de la fiscala Viviana Ramos, que pidió la pena máxima por el homicidio triplemente agravado: por mediar violencia de género, por ser cometido con alevosía y contra la mujer con la que convivía el condenado.

La Defensa, a cargo del defensor oficial Pablo Vaccani, había solicitado la declaración de inimputabilidad para Romero, lo que implicaba que no pudo hacer nada respecto de las pruebas que lo ubicaron como autor material del hecho sino que intentó que su destino final no sea la cárcel, al punto de que consideró que una condena como la finalmente impuesta sería una especie de “pena de muerte” por la edad del acusado.

Familiares de María Esperanza Fernández estuvieron presentes durante la lectura del veredicto. Romero, por su parte, presenció el anuncio del Tribunal de manera virtual, con el defensor Vacani en la sala de audiencias.

También estuvo presente la secretaria de Género de la Municipalidad, Laura Monfasani, que acompañó a familiares y allegados a la víctima y destacó la labor de la fiscala Viviana Ramos “por su incansable trabajo en pos de obtener justicia”.

María Esperanza Fernández fue asesinada por su pareja, Roberto Romero, el domingo 3 de mayo de 2020. El sábado habían discutido y ella llevó sus hijos pequeños a lo de la mayor de las hijas de ambos. La sorprendió en la cama con una maza. Fueron ocho martillazos en la cabeza.

Romero huyó en la bicicleta de María Esperanza. La hija que estaba a cargo de sus hermanitos fue quien la halló en su casa del barrio El Amanecer. Prófugo de la Justicia, el femicida intentó vincular a la hija mayor de la mujer que acababa de matar, quien luego lo denunció por abuso sexual.

Durante días y noches, la policía y perros especializados en búsqueda de personas recorrieron la zona por la que se escondía Romero. Empleado de viveros, salió del barrio El Amanecer para subir y a campo traviesa, detrás de Mateo Sbert, llegar a Lucio Mansilla para ir hacia El Espinillo.

En medio de un monte en ese paraje, el perro Bruno dio con la bicicleta del prófugo, que desde allí se fue hacia la zona de Tablas, luego La Buena Moza y más tarde cruzó la ruta 9, siempre a campo traviesa, para ir en dirección Pueblo Doyle por detrás de la Central Termoeléctrica.

El perro Bruno seguía la estela de su paso. Cada tanto aparecían heces que el animal reconocía de Romero, con diarrea porque lo único que comía eran naranjas de los montes frutales. Acorralado por la búsqueda, el prófugo decidió entregarse.

Lo hizo en la casa de un sobrino, “Teco” Duarte, en el barrio 291 Viviendas. Teco lo hizo pasar y lo escuchó. Tenía hambre y sed. Tomó tres botellitas de agua y comió dos sandwiches. “Dijo que tenía miedo de que le peguen o que lo maten” y que sabía que lo estaban busando.

A esa casa fue la policía a buscarlo para llevarlo al Hospital, donde lo asistieron para luego alojarlo en una celda en la que esperó hasta el momento del juicio, que comenzó el 17 de febrero pasado y terminó este jueves, con la condena a prisión perpetua para el femicida de María Esperanza.

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