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jueves, enero 28, 2021

El tío de Romero contó cómo se entregó el prófugo: “Llegó a mi casa y dijo que no daba más”

Ernesto "Teco" Duarte, hermano de la madre de Roberto Ramón Romero, recibió a La Opinión en su casa de Cruz Roja y Dávila, donde la policia fue a buscar al prófugo para detenerlo. El tío informó que pasadas las 19.00 él llegó a la vivienda, le refirió que venía de la zona de Espinillo, que tenía hambre y sed, que estaba cansado y se quería entregar porque tenía miedo de "que lo maten". Pasó a la propiedad, comió dos sandwiches, tomó tres botellas de agua y dijo que preferiría entregarse en San Nicolás con un abogado.

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El femicida Roberto Ramón Romero fue detenido el sábado, alrededor de las 19.30, en una vivienda de Cruz Roja y Dávila, donde un familiar llamó a la policía para informar que el prófugo que la policía buscaba desde el domingo estaba allí y se quería entregar.

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En esa vivienda reside la familia de Ernesto "Teco" Duarte, hermano de la madre de Romero, es decir tío del imputado por femicidio y abuso sexual, a quien la Justicia buscaba por esos delitos desde el hallazgo del cuerpo asesinado de María Esperanza Fernández.

"Teco" Duarte recibió a La Opinión en su casa para contar cómo fue que Romero llegó a su casa y le dijo que se quería entregar. Su hijo le dijo que había una persona que lo buscaba afuera, en la calle. Cuando salió, se encontró con Romero.

Era alrededor de las 19.00. Romero había llegado caminando, tenía la misma ropa con la que horas después este medio lo fotografió saliendo del Hospital esposado. Llevaba puesta esa misma campera con la capucha sobre la cabeza. Duarte lo reconoció de inmediato.

Lo hizo pasar y lo escuchó. Romero le dijo que tenía hambre y sed. Tomó tres botellitas de agua y comió dos sandwiches. Le dijo que venía de la zona de El Espinillo y que se quería entregar porque sabía que lo estaban buscando hacía días. "Dijo que tenía miedo de que le peguen o que la maten", señaló Duarte.

El tío de Romero dijo que sus intenciones eran entregarse en San Nicolás con un abogado. "Me dijo que no daba más", aseguró Duarte. Fue él quien llamó a la policía para que lo vayan a busar con un médico porque "se sentía mal".

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Duarte y su esposa recibieron a La Opinión en su casa, donde se entregó el prófugo.

Ernesto "Teco" Duarte tenía un vínculo cercano con su sobrino. "Prácticamente nos criamos juntos", contó. Solían ir a pescar juntos. El sábado previo al femicidio, estuvieron juntos por la mañana en esa misma vivienda de Cruz Roja y Dávila. Allí había llegado en la misma bicicleta en la que huyó el domingo tras el crimen, que apoyó en una pared para luego sentarse en una silla.

Esa fue la última vez que se vieron. El domingo, alrededor de las 15.30, cuando se enteró que había policías en la casa de su hermana Olga, madre de Roberto Romero, fue hacia la zona y se anotició de lo que había sucedido con María Esperanza.

Con la policía, salió en moto hacia un lugar donde creía que podría haber ido, puesto que era un sector de la costa donde solían ir a pescar juntos. Por esquivar una auto que paró en medio del camino, se tiró del rodado y se quebró un brazo. De hecho, fue asistido en una ambulancia que estaba frente a la casa de los Romero. Fueron en un móvil policial hasta el sector donde podría haber ido Romero, pero nadie lo había visto en la zona. 

El lunes, cuando comenzó la búsqueda con los perros, la comisión llegó a su casa en horas de la  noche. La intención fue buscar rastros del prófugo. El perro Bruno siguió el camino que había hecho el sábado Romero hasta la silla en la que se sentó, por eso la policía revisó toda la vivienda, sin resultados.

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Ernesto"Teco" Duarte en la puerta de su casa, a la que llegó Romero para entregarse.

"Lo hicimos pasar, temblaba todo. Tenía las zapatillas embarradas y decía que no daba más, que tenía sed y hambre, que le dolía el pecho y que se quería entregar en San Nicolás. Yo le dije que se entregara acá", contó Duarte.

La policía llegó con una ambulancia. Un médico lo revisó en la casa. Romero les dijo a los efectivos, también, que venía desde El Espinillo, tal como le había relatado a Duarte, quien lo vio mucho  más flaco de lo que lo recordaba.

"Me dijo que tenía miedo de que lo maten y le dije que acá nadie lo iba a matar. Le dije que se entregara, si hizo algo está la Justicia para que se lo haga pagar. Yo no soy quién, yo no lo iba a matar, lo entregué", contó Duarte. Desconoce cómo llegó a su casa. Sólo sabe lo que le dijo, que venía de El Espinillo. 

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"Teco" Duarte, ante la silla en la que se sentó Roberto Romero.

El sábado anterior, día previo al femicidio, habían conversado como si nada. El tío aseguró que jamás se le podría ocurrir que Romero cometiera un crimen de esas características. "Yo estoy con las dos familias, que están sufriendo", dijo.

"Yo no tengo nada que esconder", dijo ante las opiniones vertidas en redes sociales que lo acusan de protegerlo. "Acá no vimos a nadie que lo arrimó, entró solo", señaló y recordó que la policía y el perro Bruno estuvieron en su casa para requisarla, en busca del prófugo. "El que está desconfiando de algo, que denuncie", se quejó.

"Acá han venido unas cuantas veces, yo no tengo que esconder nada, yo también quería que se entregue porque la mamá estaba que se muere, mi hermana", planteó y agregó. "No sé por qué llegó a mi casa, hoy por hoy creo que hay que tener huevos para hacer esto, no cualquiera entrega a una persona. No tuve miedo, pero era un ser humano, no es porque fue él".

"Me arrodillé y le dije 'hacelo por tu madre', se quebró empezó a temblar todo", dijo sobre el momento previo a que llegue la policía. Duarte habló con los efectivos en la casa de su hija, lindera a la propia, y luego los acompañó para que se lleven detenido a Roberto Romero, el femicida que permanecía prófugo hasta ese momento.

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