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lunes, mayo 16, 2022
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El debate sobre las bonificaciones se instaló en el Comité de Crisis

La quinta reunión tuvo duros cruces en ese sentido. Mientras los sindicalistas defienden “los derechos adquiridos”, Ejecutivo y Deliberativo pusieron en discusión ese gasto. Quintana y Mosteiro se quejaron por las propuestas de descuento a los políticos. Borgo apuntó a los sindicalistas y la discusión se puso tensa. Sin embargo, los números que publica hoy La Opinión no los dijo nadie.

 

El “show de bonificaciones” que denunció este semanario y que el Tribunal de Cuentas objeta desde hace años es materia de debate en el Gobierno de Guacone. El Comité de Crisis no es ajeno a ello y el jueves pasado no fue la primera vez que se habló del tema, aunque sí en los términos en los que se hizo, con el Secretario de Economía Roberto Borgo en dura queja y con una propuesta, la del Frente de Todos, para recortar allí donde hay premios que no condicen con la labor que se lleva adelante.
Hubo mucho debate, pero los números no los dijo nadie. Hubo ataques y defensa. Concejales silenciosos, gremialistas enfervorecidos, funcionarios que participaron de las jornadas regaleras pero prefirieron mirar para otro lado…
Mucho se habla de los funcionarios y los concejales, que merecen un párrafo aparte: hasta ahora los primeros sólo resignaron un 20 por ciento de su bonificación por función y los segundos hablaron de bajar las dietas pero ningún proyecto llegó por Mesa de Entrada.
Son los últimos en cobrar, eso sí. En la reunión del Comité de Crisis, Américo Quintana dijo que él está “en la misma situación que los trabajadores” y que vive “las mismas consecuencias”. En la reunión hubo un empleado que lloró de impotencia. Cobra varias veces menos que Quintana.
“Me molesta que a los funcionarios no se nos ponga como un laburante más”, se quejó Verónica Mosteiro, cuyo salario bruto es el mayor de todo el municipio tras el Intendente y supera los 36 mil pesos. “Todos somos laburantes acá adentro. Los ajustes son odiosos; en 2001 a los docentes nos sacaron la ruralidad y era un derecho adquirido. Pero ante la crisis económica…”, argumentó.
Borgo cortó lo que podría haber sido una situación muy tensa y sostuvo: “Yo no tengo problemas en venir a discutir si bajamos cinco, seis, diez a los funcionarios; también evaluaré hasta dónde seguir, porque tengo el mismo derecho que el trabajador y yo no me rasco las pelotas”. Dicen quienes estuvieron en la reunión que se cuidó de no mirar para ningún lado, por las dudas.
Acto seguido, lanzó la primera granada hacia los sindicalistas: “Ustedes cuando hablan de los derechos de los trabajadores no se dan cuenta que hay un malestar potenciado por todos: Ejecutivo, Deliberativo y sindicatos. Nadie quiere que se le descuente ni ganar menos, los políticos tendremos que aceptarlo, pero hay cuestiones que ustedes van a tener que analizar”.
Parzon recordó su propuesta de incremento de tasas para mejorar la recaudación y aseguró: “Nosotros, los gremios, estamos parando un conflicto social, le estamos dando adelantos a los compañeros para que paguen la luz y el gas”.

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Quiénes y cuánto
La Opinión publicó en edición 1146 de marzo pasado una nota bajo el título:
“Los montos de los sueldos de la interminable fiesta de bonificaciones y horas extras”, a la que el lector puede recurrir para abundancia de datos. Algunos de los que aquí se presentan están ahí. Ahora aparecen actualizados y se suman otros de los que van a las reuniones del Comité de Crisis.
Este semanario calculó los beneficios bonificables que reciben los principales defensores de los derechos de los trabajadores y encontró lo siguiente:
Un técnico clase I que cobra un básico de $ 8.727,44 y recibe un premio por conducción del 35 por ciento, $ 3.054,60, más una bonificación por dedicación exclusiva de $ 2.618,23 tiene un salario bruto de $ 22.399,31. Eso sí, no trabaja porque tiene “comisión sindical”. La “dedicación exclusiva” debe ser por esa “conducción” gremial. Como es cumplidor, cobra premio por asistencia.
Hay un Jefe de Departamento que permanece de licencia médica y cuando le reconozcan la documentación presentada harán lo propio con su condición de sindicalista que tiene un bruto de 31.761,68. Férreo defensor de las bonificaciones que ayudó a inventar, cobra 5.672,84 por “función y gastos de representación” y 7.933,24 por “título”. Sobrecalificado, es una pena que no trabaje para llevar adelante el Estado.
Otro que no trabaja porque tiene comisión sindical también recibe 3.054,60 por el 35 por ciento de premio por conducción; se ve que tampoco falta nunca, porque cobra asistencia. Su bruto es de 16,516.14
Un oficial de segunda, categoría 20 con 48 horas logra que su bruto duplique al básico y alcanza los $ 11,117.32. Por lo menos este trabaja. No maneja, pero cobra el 15 por ciento por “conducción”, unos $ 1.038,47
Si alguna vez manejaste y después te tocó una tarea administrativa como por ejemplo hacer licencias de conducir, pues eres un tipo con suerte: cobrarás las dos bonificaciones. Es el caso de un empleado cuyo bruto es de 12.698,53.
Un vecino suyo de tareas que tiene un básico de 5.974,34 logró estirar gracias a las bonificaciones y alcanzar el bruto de 12.618,73.
Otro de los que “conducen” el asunto sindical tiene un bruto de 14.151,88. Forman parte de esa suma el premio por conducción del 35 por ciento y la asistencia, que la cobra aunque no trabaje porque está con “comisión sindical”.
Hay un Jefe de Departamento que en algún momento fue beneficiado con la conducción de un área. Le quedó el 25 por ciento por manejar vehículo, unos $ 2.181,60, y un 90 por ciento por función y gastos de representación, unos 7.854,70; todo ello le permitió que su básico de 8.727,44 se transforme en un bruto de 23.524,28. Eso sí, no trabaja porque está en “comisión sindical”
Hay un caso más, que ya no está en comisión sindical y volverá a trabajar, aunque para entrar de licencia pronto. Tiene un básico de 6.923,14; un premio por conducción del 35 por ciento y un bruto de 11.463,48; caso similar a un compañero de aventuras, aunque este último tiene un poco menos de básico y está en “comisión sindical”.

La defensa de las bonificaciones
“Si a mí me trasladan y no hay vehículo, no es culpa mía; no es culpa de los compañeros, por qué le van a sacar la bonificación”, dijo Alberto Barrios, del sindicato que conduce César Parzon. Raúl “Chipi” Benítez, ladero de Juan Cruz Acosta, reafirmó que “son derechos adquiridos”, algo que ya había planteado Juan Kasta, que una vez más defendió a rajatablas las bonificaciones: “Legalmente, no se pueden discutir”.
La respuesta de Borgo fue en voz alta: “Acá todo es bonificable, medio milímetro significa algo más” y se quejó: “Cada vez que hay un esfuerzo se vienen las bonificaciones y las horas extras”.
Su enojo disparó datos duros, como hizo en cada discusión del Comité de Crisis: “Me puse a mirar decretos y hay gente que maneja un camión y cobra el 10 por ciento de bonificación, y otros que manejan una camioneta que cobran el 35, por errores del Ejecutivo pero también por acuerdos en la Mesa de Relaciones Laborales”.
Los sindicalistas le endilgaron al Ejecutivo, con razón, que esos acuerdos alguien los firmó. “Las categorías se regalan para las elecciones”, dijo un sindicalista. “Acá todos son Técnico clase I”, cuestionó Borgo.

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