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jueves, mayo 13, 2021

Doble violación: “Esto nos arruinó la vida para siempre”

A un año y 20 días de uno de los casos más aberrantes acontecidos en la ciudad, la madre de una de las menores rompió el silencio. En esta nota, la mujer, brinda datos escalofriantes de una mañana que nunca olvidará. El sujeto que permanece detenido abusó de dos menores de 13 y 14 años cuando volvían de un baile.

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Debieron pasar 378 días para que una de las personas vinculadas al entorno de esta escalofriante historia rompiera el silencio. Una de las mamás de las menores abusadas el 1º de enero de 2009, se quebró y contó en detalle lo que pasó aquella fatídica mañana y las sensaciones que todavía perduran en el seno de una familia que a partir de allí vive entre la bronca, la desesperación y la impotencia.
El valor de una madre todo lo puede y después de tener que escuchar un sinfín de versiones y suposiciones que hasta llegaron a poner en duda los acontecimientos, relató con precisión lo acontecido.
“Hasta el momento nunca había querido hablar por cuestiones propias del caso, pero dije basta!! No es por mí, es por la nena, ella no quiere, no quiere y no quiere… Pero nos dimos cuenta que guardando silencio le estábamos dando lugar a que se dijeran un montón de cosas de las chicas. Terminamos dándole pie a todos los de alrededor para que digan lo que quieran, porque se dijeron muchas cosas”.
“Esto nos arruinó la vida para siempre. Mi hija no fue la misma de antes, nunca más. En mi casa tratamos de explicarle pero ella nos dice que no quiere saber nada más con lo que le ocurrió, se quiere olvidar de todo. Tiene que hacer todo lo que le indicaron pero por ejemplo, a la psicóloga no pude llevarla más, fue cinco o seis veces y me dijo que no quiere ir más porque lo único que hacen allí es hacerle recordar lo que le pasó y ella me dice… yo me lo quiero guardar para mí, quiero que esto pase de una vez por todas”.
“Una de las nenas piensa que todos la miran, y son cosas que se le ponen a ella pero bueno, en parte la entiendo. Repitió la escuela y además la tuve que cambiar, porque no sé como se enteraron y una amiguita le preguntó sobre lo ocurrido. Cuando volvió a casa dijo no voy más a la escuela, tuve que ir a hablar y explicar a la directora”.

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365 días después
“Me da mucha pena verla así y ya no sé que hacer. Este 31, al cumplirse un año de lo sucedido, no salió, en realidad sale muy poco. A las 7 de la mañana se levantó y se puso a tomar mates en el patio”.
“Ella sabe que cuando llegue el juicio oral, quizás, se tenga que encontrar con el chico, pero bueno, los abogados nos indicaron que todavía falta. A lo mejor existe alguna manera para que ellas no estén presentes o algo así”, dijo la madre.
“La verdad que se han escuchado muchas cosas pero esto no se lo deseo a nadie, esa mañana no me la voy a olvidar nunca más”.
“El destino las marcó a ellas, que se le va hacer”, aseguró resignada la mujer.
Por este hecho hay una persona de 30 años, detenida en la Unidad Penal Nº 3 de San Nicolás, acusada de ser la autora de este aberrante episodio.

“Le sobraban chicas”
Las menores habían concurrido al baile de fin de año y fueron víctimas de uno de los casos de abuso más resonantes por las características del victimario. El hombre de 30 años era muy conocido razón por la cual amigos y familiares aún sostienen su inocencia escudándose en que “no tenía necesidad porque mujeres le sobraban”. Hay que tener en cuenta que el hecho se sumó a muchas denuncias que se efectuaron entre los años 2007 y 2009, con características similares a las relatadas y con la “coincidencia” en que desde la detención no se repitieron episodios similares en el radio que la policía ya consideraba como el de actuación de un violador.
De allí la importancia de animar a todas las víctimas para que reanuden los trámites judiciales, aunque sea para descartar que se trate de la misma persona.

“Agachen la cabeza y caminen”
“El estaba parado sobre Padre Santana y 3 de Febrero, ahí en la esquina. Ellas venían por la vereda de enfrente, pero como donde estaban los silos está todo oscuro, hay puras ramas, ellas se cruzaron. El hombre estaba parado allí hablando o simulando que hablaba por celular, pasaron la calle, pasaron todo Padre Santana, y cuando intentaron subir a la vereda, ahí las manoteo de atrás. Ellas lo habían visto cuando cruzaron por el frente pero no le prestaron atención”, relató con precisión la mujer.
“Ahí empezó este calvario. Abusó de las dos, pero más a una que a la otra. Las agarró de atrás y por la fuerza las llevó hasta esa entradita del galpón, adonde había colocado la camioneta que usó como para cubrirse, porque ellas cuentan que las apoyó contra el guardabarros, dicen que se acuerdan de ver las ruedas nada más. Puso una atrás y otra adelante y así las abusó, a una primero y después la otra. En un momento una de las nenas lo quiso mirar y allí fue donde le aplicó un terrible golpe de puño y le gritaba que no lo mire. Es más, cuando una de las chicas se levantó y se quiso escapar, el le pegó y la otra amiga le pedía que no se fuera porque la mataría y ella se quedó. El las amenazaba que las iba a matar y que podría tener un arma, pero yo dudo si estaba armado, a lo mejor fue el celular y ellas pensaron eso”, contó y agregó, “Una vez que terminó les dijo… ¡Ahora váyanse, agachen la cabeza caminen y se van, no den vuelta la cabeza y si hablan yo sé quienes son, las busco y las mato!. Ellas corrieron hasta 3 de Febrero”.

El peor amanecer
“Esa mañana no me la voy a olvidar jamás, estuvimos desde las 7 de la mañana a las 12 en el hospital. A las 12 recién pasaron a la comisaría y declararon”, relató la mujer.
“Una vez que las encontró mi marido fueron hasta casa, me despierta y me dice ¡Negra… negra vení!. Les pasó a las nenas esto y esto, mientras ellas gritaban como locas. A mí se me dio por decirle que se bañe pero ahí me di cuenta que no, y digo no!, vamos a llamar a la otra mamá, fuimos la buscamos y mientras se despertaba les dije que no las bañemos, vamos así porque sino va a ser peor. Fuimos en moto y en bici porque esa mañana no había remis, todos, hasta la más chiquita. Allí estuvimos hasta que vino el médico de la policía”, relató con lágrimas en sus ojos la valiente madre.
“El médico las revisó y corroboró todo. El dijo que sí, que estaban penetradas”.
“Son dos chicas flaquitas, ni desarrolladas estaban. La única diferencia es que una tenía algo más los pechos desarrollados”, clamó expresando la bronca.
Esta triste historia contiene capítulos de particulares: “Podría haber sido peor porque mi marido salió a buscarlas y las encontró casi frente a la Coopser. Fue el destino o no sé que, porque él tendría que haber bajado por Rómulo Naón y no sé por qué agarro por 3 de Febrero y las encontró allí. Un ratito antes y capaz que llegaba al lugar porque él llegó a muy poquito de que había pasado todo. Cuando las encontró ellas le contaron y él quería ir para el lugar y ellas decían que no, ¡Vamos para casa papi!, ¡Vamos para casa! gritaban. Yo estoy segura que si iba para allí lo encontraba, para mí lo encontraba ahí. Estaban ahí nomás, media cuadra, media cuadra!!, ellas hicieron hasta la 3 de Febrero media cuadra, si él pegaba la vuelta lo encontraba, ahí donde hay una carnicería, ahí las encontró”.

Dudas transformadas en certezas
Aquella mañana, en cuestión de horas, esta historia comenzó a dar un giro determinante e inesperado para quienes confiaban y conocían a las personas involucradas. Principalmente cuando las dudas que había sobre lo acontecido fueron transformándose en certezas, pues se aunaron criterios atando cabos a través del relato de las propias víctimas. “Nosotros estábamos presentes cuando a las chicas les muestran el teléfono y las chicas dicen no, este no era, era uno igual a ese que tiene el policía. Y fue así como a los pocos minutos le encontraron el otro teléfono al que estaba detenido. Sinceramente, yo en un momento pensaba que me habían mentido, pero no, no ahí me di cuenta que no mentían”.
Existen varias hipótesis sobre lo acontecido pero al parecer estas dos víctimas no fueron casualidad, sin dudas el depravado ya las había elegido. “Una de las nenas no se acuerda porque es un poco despistada, pero la otra asegura que esa misma combi ya las había pasado varias veces. El las pasó dos veces, ahí en San Martín y en Sarmiento, para mí las venía siguiendo y cuando las vio que doblaron por 3 de Febrero paró allí, esperó y metió la Trafic estacionada”.
“Subieron desde el Náutico por Rivadavia, fueron hasta San Martín, de allí doblaron hasta Sarmiento y así hasta 3 de Febrero”.
“Yo veía como el fiscal y los policías que intervinieron se fueron sacando algunas dudas a medida que hablaban con las chicas. Por ahí el fiscal u otra persona que estaba con él les preguntaron algunas cosas que no se entendían mucho, sobre el recorrido, seguramente para ver si mentían. Resulta que ellos estuvieron trabajando esa noche con un chico que habían golpeado afuera del baile de Pescadores y aparentemente anduvieron recorriendo la ciudad, y pasaron por donde caminaron las chicas. Entonces las preguntas estaban orientadas a eso, es más, hasta una de ellas recordó el auto oscuro que paró en los semáforos de San Martín, justo, el auto del fiscal o no sé que. Allí, ellos se dieron cuenta que las chicas no mentían”, recordó.
“Habían ido con poquitas cosas al baile, ni siquiera celular tenían. Una de las nenas tenía una bolsita con un perfume y una cadenita, y cuando él las agarró perdieron todo. Más tarde, cuando volvieron al lugar, la policía encontró tirada la cadenita y el perfume”. Sobre la posibilidad de reconocer al abusador, la mujer indicó: “Ellas aseguran que no lo conocen al chico que está preso”. “No quieren ver ninguna foto suya, pero hubo varias cosas que ellas reconocieron. Las zapatillas, por ejemplo, porque eran fácil de reconocer ya que eran de marca, tipo Mistral”. “Una de las nenas me contó, que puede reconocer las manos, porque eran unas manos grandes y blancas, y que tenía todas las venas saltadas. Al llevarlas así a la fuerza ella las veía, eso lo recuerda. Después el teléfono, lo vieron y lo reconocieron en la comisaría cuando se lo sacaron en el calabozo, él primero no se los daba. Porque tenía dos, uno era el que tenía escondido”. “Cuando suceden estas cosas una piensa un montón sobre lo que pasó y lo que podría pasar, y tengo miedo que alguien tome represalias si este chico sale alguna vez de la cárcel. Espero que si lo largan antes, que no venga a San Pedro, hay gente que quiere hacer justicia. En ese momento las familias no reaccionaron, nadie habló nada, es como si estuvieran contenidos. Uno de los papás lo conoció cuando lo llevaban detenido en la Comisaría y el otro lo vio de atrás”. El testimonio brindado por esta mujer a La Opinión fue estremecedor. Las víctimas de abuso sexual raras veces se animan a romper el silencio pero cuando lo hacen derriban mitos que ayudan a otras personas sometidas a conductas perversas a tomar coraje para clamar justicia.

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