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viernes, septiembre 17, 2021
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Destino incierto para el Balneario Municipal

Tras la devolución del predio hubo promesas y apertura de un sector de la costa para asegurar el libre acceso a los sampedrinos. Ahora no hay dinero y dentro del gabinete la disputa por una posible concesión se dirime en las trincheras que Guacone trata de desactivar. El predio está sucio, con una parte alambrada y sin mantenimiento. Desde Actur se preguntan por qué no esperaron el paso de la temporada estival.

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No todos defendieron la tasa de turismo a capa y espada”, fue la frase lapidaria que eligió el Secretario de Obras Públicas, Pedro Restelli, tras reconocer que no tiene dinero ni para poner en mínimas condiciones el predio del Balneario Municipal que se pretende anexar al Paseo Público.
Pasaron varios meses desde que se retiró la primera parte del alambrado tras una decisión judicial y los sampedrinos comenzaron a soñar con la llegada al río de manera gratuita.
Por el momento, el funcionario desliza comentarios que apuntan a otros miembros del gabinete que proponen una concesión lisa y llana o la búsqueda de un inversor fuerte para poder hacer frente a la apertura de al menos un sector libre a la comunidad.
El Director de Turismo tiene su propia visión y negoció con Actur hasta último momento para evitar la judicialización de la devolución del predio. Estima que, con el anuncio del asesor del Ministro de Turismo de la Nación, Antonio Torrejón, para que sea la cartera de Enrique Meyer la que patrocine una buena campaña para San Pedro, llegue dinero fresco para invertir en distintas inquietudes de su área.
En cuanto a una posible privatización, Restelli confirmó que al menos hay un interesado en participar de un posible proceso licitatorio. Aunque no reveló su nombre, muchos imaginan que el empresario Alejandro Monjo construirá un lugar de calidad para seguir creciendo en propuestas turísticas como las que hizo con sus dos hoteles y próximamente con otro emprendimiento del que “prefiere no hablar hasta que se concrete”.
Monjo habló con La Opinión y sostuvo que de “ningún modo pondría un peso en el Balneario”, a la vez que recordó que había mostrado interés en ese predio apenas terminó las obras del Marinas durante la gestión de Barbieri. “Yo hice una propuesta para hacer un restaurante único, en el Paseo Público 2, al lado del Marinas. Quería invertir 250.000 dólares y está todo abandonado”, puntualizó. La otra posibilidad estaría dada por un Sindicato, una propuesta que también llegó hace años pero nunca se concretó.
En la recorrida que este semanario hizo por el lugar pudo constatar que lo poco que queda está para la demolición y que las tareas sólo se reducen a cortar el pasto. Los baños y proveedurías están en estado deplorable aunque la promesa había sido contar con el predio totalmente renovado para la apertura de esta temporada: diciembre de 2012.

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La historia es larga
Tan larga como la de la laguna y el Canal Don Pablo. Terminada la década del 60, se abrió aquella pequeña zanja que mostraría a lo largo de poco más de 30 años que de aquel espejo de agua no quedaba nada. Apenas algunas fotos que muestran la inexorable enemistad del hombre y la naturaleza.
El Balneario Municipal “salía caro”, aún en tiempos en que a San Pedro se la denominaba “La Perla del Paraná” o la “Capital del Durazno”, sin desmerecer la tradicional Fiesta de la Rosa o los carnavales. Su personal pertenecía a la planta permanente del Municipio y era el encargado de mantenerlo en condiciones para poder hacer uso de la playa a costo cero. Sí, aunque a muchos les parezca mentira, tenía una playa gigantesca, con arena, aguas playas y pequeñas olas. La superficie estaba reducida al sector norte, el resto formaba parte de un bañado que se extendía hasta el mismísimo Club Náutico (por entonces con ramblas, playa amplia y zona especial para los veleros).
Caro, es una palabra que con el tiempo se diluyó, a valores de hoy eran tres empleados durante todo el año y un refuerzo de otros tres en la temporada. Pensándolo en dinero representarían unos 30.000 pesos por mes manteniendo a las seis personas.
Durante el gobierno de facto esa era la cantidad de empleados destinados al balneario. Recordemos que Eduardo Donatti terminó su gestión con 247 agentes municipales teniendo en cuenta que el servicio de recolección de residuos y barrido, por entonces, era prestado por la Municipalidad.
Apenas un año después de asumido el primer gobierno democrático los sueños comenzaron a crecer y el horizonte a ampliarse. Guillemo Farabollini junto a un grupo de entusiastas sampedrinos armaron la Cooperadora de Acción Turística (ACTUR) y contrataron a especialistas para “ganarle terreno al río” y comenzar con la forestación de lo que hoy es la superficie que une al Balneario con el Náutico. Ni más ni menos que todo el bañado estaba comprendido en aquellos débiles gajos de todas las especies arbóreas autóctonas y perennes que hoy forman parte de ese parque especial que acompaña a los sauces que crecían como plaga en el sector de camping. Aquella gesta fue casi una epopeya para quienes estaban convencidos del destino turístico que tendría en un futuro no tan lejano la ciudad. En la misma época el empresario Alfonso Fojo realizó otra inversión importante en donde hoy se erige el Howard Johnson: Un moderno salón de fiestas y un camping con playa de dimensiones moderadas.
Cuando los árboles alcanzaron una dimensión importante, el Gobierno de Julio Pángaro -con una feroz oposición del bloque de concejales de la UCR- resolvió transformar gran parte de la obra de Actur en el Paseo Público N° 1. Era la década del ‘90 y por fin la ciudadanía pudo volver a ver desde sus costas las aguas del río. Fue una especia de “nunca más” a los alambrados.
Durante el gobierno de Mario Barbieri, cuando venció la concesión de Cooproyco, se licitó el sector de costa que hoy ocupa el Marinas y se presentó un ambicioso proyecto para extender la Avenida 11 de Septiembre y remozar el camino costero con una rotonda distribuidora en el mismísimo balneario.
Cuando Guacone quedó a cargo del Ejecutivo comenzó a soñar con la apertura total del Paseo Público amparado en su activa participación en Codefar (Comisión de Defensa del Árbol), la actividad pública por la que se lo conocía hasta que asumió como Concejal.

Concesionar, privatizar o administrar
Sin tasa de turismo ni presupuesto para 2013 y con las finanzas en rojo, la alternativa del primer mandato por elección popular de Guacone no parece tener demasiadas chances de planificar. En medio de la interna que envuelve a su gestión los meses pasaron y lo que parecía muy fácil se ha transformado en una pesadilla.
Baños destruidos, proveedurías inhabitables, mesas y parrillas en condiciones deplorables y los restos de lo que fue el restaurante saqueados constituyen el paisaje del mejor punto de atracción turística que le queda a los sampedrinos.
Sin inversión sólo se puede pensar en la construcción de algunos baños o cuerpos sanitarios y otorgarle la misma función que al Paseo Público, algo que desean los vecinos de la ciudad y también disfrutarán los turistas, aún reservando el sector que pretende Desarrollo Humano para construir cabañas donde puedan acampar niños y estudiantes que no tengan acceso al río. Esa parece ser también la posición preferida de Restelli, aunque en su rivalidad con Fabián Bianchi, exagere el impedimento de no dejar entrar inversiones.
La otra posibilidad que manejan las autoridades es la concesión parcial y por sectores para poder mantener algunos servicios y alguna porción para carpas, algo que se notó bastante el pasado fin de semana cuando los turistas no encontraban el camping del que habían disfrutado en años anteriores.
En cuanto al piletón que rellenaron cuando se organizó el Festival Mastai, no hay demasiadas perspectivas ni precisiones. En síntesis el predio que el pueblo creyó ganar para su uso es hoy un espejo que no distorsiona la imagen de una ciudad abandonada a su suerte, ganada por las intrigas del palacio y administrada con negligencia propia de los necios.

Nada para los prestadores
Los prestadores turísticos, que intentan conformarse en una Cámara, enviaron una carta para solicitar una reunión con el Intendente. Hasta el martes no había respuesta ni convocatoria. Pablo Guacone no respondió y su Secretario de Gobierno está de vacaciones. El petitorio fue remitido el 26 de Diciembre. El lunes el Intendente Guacone fue recibido por el Gobernador Daniel Scioli y por la Ministra de Gobierno Cristina Alvarez Rodríguez, juntos dialogaron sobre la posibilidad de concretar diferentes obras en la ciudad. Previamente el jefe comunal visitó a la Ministra de Economía Silvina Batakis a quien consultó sobre los montos de la coparticipación que la provincia girará a San Pedro. Guacone estuvo acompañado por el Secretario de Hacienda Jorge Gil y por el Subsecretario de Legal Técnica y Recursos Humanos, Daniel Porta.

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