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viernes, febrero 26, 2021

¿Cómo fue tu infancia, Anita Langlois?

Juanita Lafalce tiene 12 años. Es alumna del colegio San Francisco de Asís. Un sábado vino a La Opinión y Sin Galera, se quedó toda la mañana y planificó una serie de entrevistas con adultos, para saber sobre su infancia y compararla con la de los chicos de hoy, como ella. Esta semana entrevistó a una histórica referente de la producción frutícola.

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Estuve con Anita Langloise, una reconocida productora frutícola. “Un gusto recibirte, un gusto estar con vos”, me dijo al comenzar la entrevista. Como a cada persona que entrevisté, le pregunté su edad. “Bueno, esa es una pregunta un poco indiscreta. Pero yo te la voy a responder igual, a pesar de todo: yo tengo 87 años”, me dijo.

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“¿En dónde vivías de chiquita, en el campo o en la ciudad?”, quise saber. “Mirá, nosotros vivimos siempre entre la ciudad y el campo. Nacimos en la casa de mis abuelos, las tres hermanas, en la calle Pellegrini, a una cuadra del boulevard, y ahí nos criamos”, contó.

“Después, por razones de trabajo, mi padre estaba en La Pomona, un campo que queda acá muy cerca de San Pedro, después alquilaron un campo en Vuelta De Obligado, que fue la mejor época, que hoy es la estancia Río Paraná, una casa preciosa, y ahí pasé mi infancia”, agregó.

Ana Langlois hizo su primer grado en la escuela N° 5 de Vuelta de Obligado, con la señorita Margarita Tagliatore como maestra. “En esa época tenían dos grados cada maestra. Dos grados tenía Margarita Tagliatore y dos grados un señor Vellón”, contó.

“¿A qué jugabas?”, pregunté interesada. “Jugaba a muchas cosas. A cosas de chicos: subirnos a las plantas, tratar de conseguir nidos de pajaritos, nos gustaba mucho andar a caballo, teníamos caballos muy mansos, era lo que hace cualquier chico en el campo, una vida muy linda”, respondió.

“Mis mejores recuerdos son los que pasé en la estancia de Vuelta de Obligado. Tenía un caballo favorito, del que tengo fotos todavía, de aquella época, con mi caballo, que se llamaba Arbolito”, relató Anita.
Quise saber si además de su caballo tenía algún juguete favorito. “Mis perros. Eran mis compañeros y era con quienes pasaba prácticamente todo el día, como lo hacen los chicos en el campo. Después todo, la bicicleta.
Mamá que nos llamaba y no nos encontraba, y en esa época no había teléfono celular para encontrarnos y andábamos haciendo travesura en el campo, subiendo a alguna planta, las cosas de los chicos”, recordó.

“¿Veías televisión o escuchabas radio, cómo era ese momento?”, le consulté. “Ese momento era muy difícil. Me acuerdo de la época de la guerra, de la última gran guerra, existía radio a batería, entonces se trataba de poner generalmente, a la hora que pasaban los informativos, porque había familia nuestra en Francia, y queríamos ver como estaba la situación en Francia además de la situación mundial por supuesto”, contó.

“Para poder recargar la batería había unos molinillos a viento, que no sé cómo es el sistema, no te lo puedo explicar, que recargaba una batería, entonces se ponía una y se recargaba la otra para poder, con mucha mesura, tener información”, agregó.

“Nada que ver con lo que es hoy una radio, una televisión”, dijo y consideró: “El avance ha sido impresionante, en ese aspecto impresionante, que hoy podamos decir que el hombre llego a la luna, en esa época era soñado nada más”, concluyó admirada de tanto avance.

“¿Hoy en día manejás tablet, celular, computadora?”, pregunté. “Manejo computadora, manejo celular”, respondió. “¿Y te cuesta manejar la tecnología?”, indagué. “Cierta tecnología sí. Pero para mi uso diario, no; todo bien”,
aseguró.

Concluí, como siempre lo hago, pidiendo un mensaje para los niños de nuestra generación. “Es una pregunta difícil, es un momento muy difícil para la juventud, hay muchas cosas a mano de los niños hoy, lamentablemente, y creo que el peor de todo es la droga, porque estamos viviendo momentos tan difíciles te repito, que se está llevando la droga a nivel niño, entonces eso es terrorífico”, lamentó.

“Me parece muy bien que el gobierno mande tropas a la frontera, porque es el filtro por donde pasa la droga y tiene que cortar esa vía de comunicación, me parece muy bien, estoy de acuerdo con eso”, afirmó.

Le agradecí, por su tiempo y por aceptar la propuesta. Ella me agradeció a su vez y me invitó a entrevistarla nuevamente, para contarme de su trabajo con las frutas, al que dedicó toda su vida y en el que continúa en actividad.

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