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Fuego cruzado con heridos en Hermano Indio

El barrio es un verdadero “reality” en el que se enfrentan dos grupos marcados por el control del territorio. Muertes recientes y sed de venganza son parte del condimento que en los últimos días provocó cuatro heridos de bala en un intenso tiroteo. El resto de los vecinos, espectadores temerosos; la policía, otro enemigo; la municipalidad, sin capacidad efectiva de intervención.

El barrio Hermano Indio vuelve a ser noticia por tiroteos, enfrentamientos y heridos, a menos de un mes del asesinato de Víctor Alejandro Bianchi, de 16 años, baleado por otro de 19 y cuya muerte presagiaba lo que sucedió el domingo.
Todo comenzó por la tarde, cerca de las 18.00, cuando hubo una balacera contra una casa. A las 22.00 todo fue peor. Cuatro mujeres estaban sentadas afuera de su domicilio cuando se acercaron tres personas que descerrajaron una serie de disparos que las hirió a todas.
Por el primer ataque hubo una denuncia, en el marco de la cual los agredidos entregaron a la policía “nueve cápsulas servidas de proyectil calibre 9 mm”.
La segunda denuncia indica que María Beatriz Carmen Martínez, de 34 años, estaba en la puerta de su casa junto su hija de 13 años, su nuera de 15, y una vecina de nombre Viviana Bianchi cuando tres sujetos que identificaron como “Chino Villarruel, César Salazar y Titi Vargas”. El primero portaba una escopeta que disparó contra las mujeres.
Como resultado de ello, las cuatro resultaron heridas: Martínez en su rostro, su hija en la espalda, su nuera en brazo y piernas, y su vecina en la cadera. Todas con perdigonadas fueron atendidas en el Hospital local, donde los médicos constataron que las heridas no revestían gravedad.
La otra denuncia existente es por amenazas reiteradas.

Un conflicto de larga data
La muerte del menor Víctor Alejandro Bianchi es señalada como el detonante de estos hechos, aunque en realidad todos forman parte de una disputa territorial que mantiene en vilo a todo el barrio.
Víctor era hijo de Julio Alberto Bianchi, quien cumple condena con arresto domiciliario en Doyle por el asesinato de Juan Pablo Salazar, hermano de César, al que ahora señalan como miembro del grupo agresor.
Además, hay otro hermano, Jonathan, de 15 años, quien permanecía alojado en un instituto para menores de La Plata, aunque de allí se fugó cuando vino a San Pedro para el velorio de Víctor.
Desde entonces, todos lo buscan: la policía por prófugo y sus enemigos barriales por pertenencia a la familia con la que están enfrentados. En la ruleta rusa de un territorio donde el Estado sólo llega con uniforme, las mujeres Bianchi también son perseguidas y acusadas, agredidas y agresoras.
Liliana es una de ellas y la que gritó al aire de La Radio que “esto no va a quedar así” cuando el lunes, pasado el mediodía, luego de que todo hubiera retornado a la calma, la balacera se desató una vez más en un barrio donde los niños juegan en la calle y se esconden en sus casas al oír estampidos de armas de fuego, para volver al divertimento infantil cuando la tormenta pasa, con una naturalidad que sorprende.
Del otro lado, Stella Maris Salazar, hermana del acusado César y el asesinado Juan Pablo, aseguró que “los Bianchi molestan, son ellos los que amenazan”. Hablan de que buscan venganza por la muerte de Víctor. Señaló al Dr. Hugo Lima hijo como su abogado.

Patrullar la noche larga
Las ambulancias no pueden ingresar sin la presencia policial, que también es agredida con piedras y disparos cuando se acerca al lugar.
El lunes por la noche, varios patrulleros llegaron sin luces detrás de la moto en la que circulaba César Salazar, sin lograr apresarlo. Antes de que la lluvia comenzara, el pasillo del Hermano Indio se tragó a uno de los líderes del barrio.
“Hacemos patrullajes intensivos y enviamos personal del Grupo de Apoyo Departamental”, señaló el Jefe Departamental Darío Ibáñez, quien aseguró que los procesos judiciales están iniciados y que aguardan “órdenes de allanamiento”.
De cualquier manera, sostuvo que hay un problema social a revertir y destacó la tarea en conjunto con Desarrollo Humano municipal.
Darío Ibáñez dijo “La primera escuela que tenemos todos es nuestra casa”, y diagnosticó que “el peor enemigo es el ocio”.

Qué hace el Municipio
Las responsabilidades estatales son de larga data en un barrio que nació como asentamiento precario y cuyo crecimiento se produjo a la sombra del Municipio, que nunca acompañó pero siempre hizo oídos sordos a lo que sucedía allí. Hasta que los problemas arreciaron y los intentos de contención fueron no para el interior del pasillo, sino hacia afuera, con un cerco virtual poco provechoso.
“Desde antes de que ocurran estos hechos estamos reuniéndonos con la policía, preocupados y ocupándonos del tema”, dijo el Secretario de Desarrollo Humano Dalmy Butti, quien al hablar de “intervención” se refirió a la “presencia de otras fuerzas” que pidió el Gobierno local. Acto seguido dijo que su área intenta “cuestiones de fondo, con la cultura, el deporte y la educación, para que vivencien otro tipo de experiencias”. Sin embargo, el Presidente del Consejo Escolar Marcelo Paladini, que trabaja codo a codo con el Gobierno de Guacone, justificó la ausencia de chicos del Hermano Indio en las Escuelas de Verano “porque las madres no los inscribieran”, como si la vulnerabilidad social fuese solo de los niños y no de toda la familia, a la que acaso hay que visitar más de una vez para acompañarlos en el camino de la búsqueda de un futuro mejor que a veces ni imaginan.
Un paso importante que anunció Butti es el inicio del proceso de escritura de los vecinos de la zona. Amen de la primigenia toma de terrenos que conformó el barrio, el barrio es una realidad y el registro de las viviendas por lo menos intentará frenar el negocio de las usurpaciones que tienen a las mismas familias de los tiroteos como beneficiarios de los dineros que genera su alquiler.

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