La página de la cooperativa fue intervenida ilegalmente por desconocidos que publicaron falsas necrológicas en las que anunciaban la muerte del intendente y dos reconocidos periodistas de la ciudad. Coopser analiza los pasos a seguir y evalúa la presentación de una denuncia penal sobre un delito que prevé hasta cuatro años de prisión.
Los muertos que el hackeo mata gozan de buena salud. Al menos los que sorpresivamente anunció la página web de la Coopser en su apartado dedicado a las necrológicas, que además disparó partes hacia los medios de comunicación. Cuando comenzaba el lunes, un cartel naranja encabezaba el sitio www.coopser.com.ar con la leyenda “Falleció el intendente Guacone en horas de la madrugada. Ampliaremos”.
Además del intendente, la información falsa difundida daba por fallecidos a la Directora de La Opinión Lilí Berardi y al de El Imparcial, Jorge Bolla. A la primera la nombraban como “Liliana”, aunque su nombre es Lidia. A los tres le daban “1 año” de edad y anunciaban velatorio maratónico desde el lunes a la madrugada hasta hoy al mediodía.
La pantalla que se reproduce en esta página fue capturada a la 01.11 de la madrugada del lunes. A esa hora sólo estaba la “noticia” principal, destacada en naranja, de la presunta muerte del Jefe Comunal.
Esa mañana, los desarrolladores de la web de Coopser pusieron el sitio fuera de línea, mientras analizaban los pasos a seguir en lo que es considerado un delito informático para el que se prevé hasta cuatro años de cárcel en los casos de vulneración sobre “sistemas informáticos destinados a la prestación de servicios de salud, de comunicaciones, de provisión o transporte de energía, de medios de transporte u otro servicio público”, como este.
“Yo me doy cuenta que estoy vivo porque estoy fumando en este momento”, bromeó Jorge Bolla el lunes por la mañana, cuando los tres perjudicados dialogaron al aire de La Radio para certificar ante la comunidad que todo se trataba de una pesada broma.
El Presidente del Consejo de Administración Felipe Garrote pidió las disculpas del caso y manifestó que “se trata de una broma de muy mal gusto, casi infantil además, por cómo pusieron los datos”. “Lo que me preocupa es que por ahí puedan hacer una transformación peor, no tan mal hecha como esta, y generen un problema mayor en la sociedad”, agregó.
El martes hubo una reunión entre los miembros del Consejo de Administración que no está de vacaciones y parte del equipo legal de la Cooperativa, junto a los responsables del servicio de comunicación de la cooperativa para establecer qué hacer.
“Estamos evaluando distintas cosas, mucho no se puede hacer. Vamos a seguir viendo con los asesores para definir si hacemos la denuncia”, informó Garrote ayer.
Además, mantuvieron contacto con los responsables de Redsp, de la cooperativa de servicios de Gobernador Castro, a cargo del alojamiento del sitio en el vasto universo de la internet.
“Es un mal momento, uno no sabe por qué, ni para qué, si es una joda o qué… Porque si es alguien que se nos puede meter en la facturación, sería terrible, aunque no sería fácil, el miedo existe”, manifestó Garrote.
Las posibilidades para la comisión de este delito informático son que los hackers hayan tenido acceso a las claves que maneja el personal que carga los datos del servicio de partes necrológicas o bien un ingreso al corazón del sistema informático de la Cooperativa, a través de la programación.
Por ello, la idea es procurar determinar qué grado de vulnerabilidad tuvo la página web, para actuar en consecuencia a futuro. Ahora, aguardan la posibilidad de restaurar el sitio con las medidas de seguridad necesarias.
Aunque el sistema de comunicación de la Coopser no guarda relación alguna con la plataforma informática del área financiera y de facturación, el temor persiste y la idea es extremar los recaudos.
El hacker, el cracker y el Código Penal
“Hackear” una página web es extendidamente utilizado en el lenguaje de internet para designar una acción de irrumpir o ingresar de manera forzada a un sistema; también se denomina a esta acción “crackear”.
La tarea de “crackear” contraseñas es común y existen diversos métodos, más o menos efectivos. Lo cierto es que desde 2008, esa actividad es ilegal en la Argentina y aparece como un delito informático tipificado en el Código Penal.
La modificación del Código estableció que todo “documento” es considerado tal independientemente del soporte, por lo que la violación de correspondencia digital vía e-mail es considerado un delito de violación de secretos y de la privacidad.
Quien se apodere o intercepte indebidamente de una comunicación electrónica tendrá una pena de entre quince días y seis meses de prisión.
La pena será entre un mes y un año “si el autor además comunicare a otro o publicare el contenido de la carta, escrito, despacho o comunicación electrónica”. De la misma manera, quien acceda sin autorización a un sistema o dato informático de acceso restringido será reprimido con entre quince días y seis meses de prisión, aumentando la pena en el caso de organismos públicos o proveedores de servicios.
El Código prevé castigos para “el que defraudare a otro mediante cualquier técnica de manipulación informática que altere el normal funcionamiento de un sistema informático o la transmisión de datos”.
Como se dijo, la pena aumenta hasta cuatro años si el perjuicio se realiza sobre “sistemas informáticos destinados a la prestación de servicios de salud, de comunicaciones, de provisión o transporte de energía, de medios de transporte u otro servicio público”.
