Diversos hechos violentos que se producen en la ciudad no están relacionados con delitos propiamente dichos sino con reacciones entre las partes en conflicto, con discusiones que terminan con heridos e incluso muertos. El Fiscal Granda advirtió que existe un serio problema social vinculado a ello y que es necesaria la intervención urgente de todos los organismos del Estado.
Muertos, heridos y golpeados alimentan a diario los partes policiales y los expedientes judiciales iniciados en el partido de San Pedro, que se lleva el 80 por ciento de las causas que tramitan las tres fiscalías destinadas a esta ciudad y la de Baradero. Sin embargo, muchos de esos casos no tienen que ver con comisiones de delitos que derivan en esas situaciones, sino que son producto de una sociedad que dirime cualquier conflicto mediante la violencia.
En efecto, gran cantidad de muertes y heridas provocadas por armas blancas y de fuego en los últimos años están relacionadas con personas que atacaron a otras en el marco de discusiones familiares, intra amistades y barriales.
Entre hermanos, primos y parientes, entre amigos del mismo grupo y hasta convivientes o entre vecinos, cualquier roce parece tener destino trágico, producto de un ambiente social donde cuchillos y revólveres son compañía cotidiana y cualquiera está dispuesto a sacarlos para atacar.
La violencia social instalada en la ciudad sorprendió al recientemente nombrado Fiscal Hernán Granda, a cargo de la UFI 8, la última en crearse para la zona San Pedro – Baradero, quien está de guardia activa desde hace aproximadamente un mes.
“Me llama la atención el grado de violencia que se ve”, dijo el funcionario de la Justicia cuya experiencia concluyó en que “esto de alguna manera habla de una preocupación en la que hay que centrar el foco en lo social”, porque “no es el comportamiento de una persona aislada”, sino que “cualquier cuestión vinculada con un hecho de violencia termina con una persona herida”.
Los casos se suceden unos tras otros, especialmente en lo que se reconoce culturalmente como “los barrios más conflictivos”, que no por casualidad aparecen en la misma zona de la ciudad: de la avenida 11 de Septiembre al noroeste, donde fueron creados complejos habitacionales con ayuda del Estado y planificación social deficiente.
Esa fue una de las primeras definiciones que el ex Secretario de Desarrollo Humano Gustavo Díaz hizo al asumir en el cargo, como diagnóstico de la situación con la que se encontró para afrontar. “Romper la barrera de la 11 de Septiembre” había sido enunciado como uno de los objetivos.
De la misma manera, la mayoría de los candidatos a intendente ha puesto el acento en este tema, señalando la fragmentación social que atraviesa la ciudad y el proceso de exclusión que golpea a las personas socialmente más vulnerables, que muchas veces tienen problemas para insertarse laboral, cultural y educativamente sólo por pertenecer a tal o cual barrio. No son pocos los que aseguran que cambian su dirección en sus currículums cuando van a pedir trabajo.
La “conurbanización” de la ciudad es un fenómeno que post crisis de 2001 se profundiza. Así lo advierten en diversas oficinas de los gobiernos nacional y provincial. Así también lo consideró el Fiscal Granda: “Todas las ciudades medianas y grandes han visto un crecimiento demográfico que tienen que ver con algunas facetas del conurbano; no del más duro, pero sí claramente han dejado de ser los pueblos tranquilos que eran antes”, aseguró.
La vinculación con aspectos sociales de la problemática de la violencia tienen un eje importante en la situación laboral: en San Pedro, según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, la tasa de desocupación es del 10,5 por ciento, relativamente baja, pero asciende al 15,6 entre las mujeres y al 19,3 entre los jóvenes, protagonistas de la mayoría de los hechos registrados.
Como si fuera poco, el índice de precariedad laboral asciende al 47,9 por ciento y la informalidad trepa al 53 entre los jóvenes.
La Justicia observa que las situaciones de violencia que terminan en heridos y muertos tienen como parte de sus causas las problemáticas sociales. En ese sentido, Granda señaló que “todos los órganos estatales que están desde el punto de vista social deben confluir en tratar de revertir esto, porque si no lo que nos espera dentro de 10 ó 15 años es preocupante”.
El funcionario judicial puso el acento en los menores de edad que protagonizan hechos de violencia y acciones delictivas, y sostuvo que “policía, asistentes sociales, la justicia” deben confluir para atacar el problema.
“Nosotros tenemos la tarea importante de sancionar a aquellos que tienen la delincuencia como forma de vida para marcar también el ejemplo social de que ese no es el camino, yo no le escapo a la responsabilidad de la Justicia en este sentido, pero creo que es un trabajo que debe ser conjunto entre todos los poderes del Estado”, señaló el Fiscal.
“Esperemos que empecemos a torcer el rumbo, porque si no vamos a tener problemas serios”, advirtió y sostuvo: “Hay que trabajar sobre la problemática vinculada a la exclusión, al delito, a la comercialización de estupefacientes, varios factores que confluyen y sobre los que hay que trabajar específicamente”.
La misma historia de siempre
La violencia callejera es una problemática permanente y no sólo en los barrios más conflictivos de la ciudad sino también en todo el partido. Hoy ya no hay límites de ningún tipo y esa es la cuestión. Existe un alto grado de violencia y queda en claro cuando se conocen los episodios que se suceden a diario y donde en su mayoría tienen que ver con refriegas personales y no con la inseguridad propia de todo un país.
Uno de los casos en cuestión se produjo a mitad de semana en el barrio 104 Viviendas, donde los propios vecinos denunciaron constantes tiroteos, corridas y agresiones a toda hora del día. Según se pudo saber, por una cuestión de ajuste de cuentas, una persona que hacía pocos días había sido apuñalada por otra se acercó a las puertas del Club Banfield, ubicado en la esquina de 11 de Septiembre y Aulí. El joven extrajo un arma de fuego y descerrajó tres disparos contra los vidrios del frente que impactaron contra las paredes del interior del bar, en donde se hallaban varios parroquianos que salvaron su vida milagrosamente.
Otro caso fue el que se produjo en una vivienda del barrio San Miguel. Allí los vecinos salieron en defensa de un joven que acusaba de abuso al padrastro de sus hermanas. Hubo piedras, gritos y hasta una inexplicable reacción contra el móvil policial, al que apedrearon cuando trasladaba al violento joven.
En la madrugada del pasado viernes se produjo otro serio altercado entre varias personas. Sucedió en Alvear y Sargento Selada. Si bien no trascendieron mayores detalles, una persona recibió un disparo en la rodilla y varias contusiones en la cabeza debido a los puntapiés que sufrió.
En otro hecho, al menos cuatro personas pasaron por un domicilio de la calle Alvarado y descerrajaron varios disparos de arma de fuego contra el frente de la vivienda.
Si bien no se conocieron los pormenores de lo que provocó semejante situación, trascendió que todo obedecería a algunas diferencias que un hombre que allí viviría mantendría con quienes lo atacaron a tiros.
Casos testigos que dan cuenta de que la preocupación de la Justicia que evidenciaron las palabras del Fiscal Granda tienen fundamento en la cotidianeidad local.
