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Si los chicos pintan, que paguen los padres

18/08/2010 11:23Hs.

A las cuatro de la mañana del viernes, la Secretaria de la Unidad Académica de la Escuela Normal, Cristina Letiche, recibió en su casa la visita de la policía, que fue a comunicarle las noticias de la madrugada: cinco jóvenes habían pintado con aerosol, arrojado huevos y piedras, rompiendo vidrios y dañando las paredes del histórico edificio de la calle Bottaro.
Lo más importante de la mala nueva era que los autores del hecho vandálico habían sido aprehendidos e identificados, por lo que se labraron actuaciones judiciales en su contra y pudo tomarse intervención tanto desde la Justicia como desde las autoridades educativas.
Las pintadas eran elocuentes: “Socorro manda”, decían, en clara alusión a la histórica disputa entre egresados del Instituto de gestión privada con aportes del Estado y la mítica escuela pública local.
Letiche relató que los agentes policiales dieron cuenta de “huevazos, pintadas y un vidrio roto con dos piedras que se encontraron adentro. Ellos pasan por acá y encuentran a estos chicos”.
Los chicos aprehendidos son alumnos del Socorro. Dos mujeres y un varón, todos menores de edad, y dos mujeres mayores, que fueron identificadas por el Jefe Departamental Hugo Prado como Belén Storti y Milena Corveli. Los menores son hijos de reconocidas familias sampedrinas y lejos están del escarnio que sufren sus pares pertenecientes a otras clases sociales a los que se los señala sin miramientos cuando cometen delitos menores a los perpetrados contra el establecimiento público.
La policía trasladó a los jóvenes a la comisaría y la Fiscalía del Joven Departamento Judicial de San Nicolás dispuso para los menores la notificación por delito de daño y posterior entrega a sus progenitores, y para los mayores la imputación por el mismo delito y la posterior libertad.
Letiche señaló que desde la Escuela Normal se comunicaron con la Directora del Socorro para ponerla al tanto de la situación: “Le pedí que interviniera para arreglar los daños ocasionados, habíamos pintado todo para el Centenario de la escuela. Nosotros le estamos pidiendo a la Dirección de la escuela que arbitre los medios necesarios para reparar las cosas, es una forma de que tomen conciencia que no se pueden dañar los edificios públicos, costó mucho dejarla limpia y bien pintada”.
Además, la Secretaria de la Unidad Académica indicó que “más allá de lo que se pueda hacer oficialmente, con la intervención del Fiscal, pienso que se tendrán que hacer responsables los padres de los daños que han hecho y reparar lo que los chicos rompieron”.
“Se sabe quiénes son y tiene que haber intervenciones. Nosotros hemos reunido a todos los chicos para hacerles saber que la devolución de estos favores no se hace y para que esto termine acá, por lo que pedimos a los padres que nos ayuden”, manifestó.

Que paguen los padres
Lo que propone Letiche va en consonancia con un proyecto de ordenanza presentado en el Concejo Deliberante por el bloque Unión Peronista para que los padres se hagan cargo de los desmanes y disturbios provocados por sus hijos menores de edad.
La medida tiene experiencias en diversos municipios de la provincia de Buenos Aires, entre ellos muchos de características turísticas como San Pedro, donde al descontrol de los menores de edad en las noches de fin de semana se suman los que provocan quienes eligen esos lugares para sus vacaciones, yendo por lo general sin compañía de adultos.
El texto que ingresó al Concejo para su tratamiento y análisis en las comisiones correspondientes tiene como basamento “el creciente número de hechos contravencionales generados en nuestra ciudad, protagonizados en gran parte por menores de edad”, como el ocurrido en la Escuela Normal en la madrugada del viernes.
Por supuesto, la medida a debatir hace hincapié en una situación que no puede soslayarse a la hora de analizar lo que sucede con los menores de edad y su comportamiento contravencional en la vía pública: el consumo de alcohol que, como señala el proyecto, “genera desórdenes y peleas en la vía pública especialmente en horarios de madrugada, los fines de semana, que no solamente afectan la tranquilidad de la población sino que ponen en peligro la integridad física de los que intervienen en ellos y de aquellas personas que buscan su lugar de esparcimiento en la forma debida”.
El bloque compuesto por los ediles Carlos Casini, Damián Mosquera y Marta Curima sostiene que “este estado de cosas refleja una falta de supervisión y de cuidado de las conductas de los menores por parte de los responsables primarios de ellos, es decir, sus progenitores, tutores, curadores o guardadores”, básicamente: los padres. Hubo un antecedente similar presentado por la ex Concejal Nilda Cid que fue remitido a archivo porque “coartaba las libertades”.
Los debates sobre la nocturnidad y los disturbios provocados por menores de edad en la vía pública, especialmente en las noches de fines de semana, puso hasta ahora el acento en las responsabilidades del Estado, representados en el control municipal y de la policía.
Cuando Barbieri, Almada y Bronce pusieron en marcha los operativos de nocturnidad, los muchos padres que habían ido a exigir actuaciones de las autoridades dejaron de participar y licuaron sus responsabilidades propias frente a lo que sucede en la ciudad.
Por ello, los concejales señalan la necesidad de “resaltar la responsabilidad que pesa sobre los padres, tutores, curadores o guardadores, sancionando el actuar culposo y negligente de los mismos, quienes deben esforzarse por evitar y prevenir las conductas inapropiadas de los menores a su cargo, bregando por un desarrollo físico, psicológico y social de éstos”.
En ese sentido, la propuesta es clara: Que los padres paguen por lo que hagan sus hijos, de quienes son responsables para el Código Civil. El proyecto establece una multa de uno a tres sueldos básicos municipales, es decir 1.259,39 a 3.778,17 pesos.
La pena será dispuesta cuando los hijos menores de edad se encuentren en estado de ebriedad, produzcan desórdenes en la vía pública y lugares de acceso al público; se encuentren en lugares y horarios no permitidos.
Además, suma sanciones para “propietarios, inquilinos, moradores y ocupantes de las fincas particulares en las que se produzca la ingesta de bebidas alcohólicas y/o estupefacientes por parte de menores de 18 años”.
El amparo legal que este tipo de iniciativas encuentra en cada municipio que se propone llevarla adelante en su territorio es el el artículo 1.114 del Código Civil, que dispone que los padres debe responder los daños que causen los menores a su cargo que habiten con ellos.
El proyecto que analiza el Concejo Deliberante local permitiría que sea el Juzgado de Faltas quien tome a su cargo las actuaciones, generando además un ingreso para las arcas del Estado. Esto es porque la Justicia de Menores es la que toma intervención ante este tipo de hechos, que derivan en la notificación de los padres y la posterior entrega de los hijos, sin proceso alguno que señale responsabilidades.

El Normal en su Cententario
La Escuela Normal cumplió cien años este 2010, en coincidencia con el Bicentenario de la Patria. Para llegar a los festejos hubo tareas de mantenimiento y puesta en valor del edificio, que contó con la tarea de la Cooperativa Fénix San Pedro, creada a través del Plan Argentina Trabaja del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Los desocupados que formaron esa cooperativa realizaron las tareas de hidrolavado y pintado del frente del colegio, finalizado hace apenas tres meses, y que había dejado al Normal de punta en blanco para celebrar.
“No es nada lindo encontrarse con esto a tres meses de haberla dejado tan linda para el centenario. Es su pueblo, su ciudad, son sus edificios”, dijo Cristina Letiche.
Además, recordó que “la cooperadora no puede dar más de lo que da y no está en condiciones de contratar un sereno”.
Como si fuera poco, las pintadas llegaron a pocos días de un incendio aparentemente accidental ocurrido exactamente un año después del hecho vandálico más importante que sufrió la escuela, cuando fue incinerada la Secretaría, perdiendo mobiliario y materiales que se calcularon en unos 120.000 pesos.
Por supuesto, los hechos de ingreso a las escuelas son moneda corriente en San Pedro y las posibilidades de los establecimientos de contrarrestar esa situación no son muchas. “Generalmente cuando han entrado de noche a la escuela nunca fueron aprehendidos y siempre es muy difícil saber quiénes fueron. Ahora se han extremado las medidas de seguridad, hay alarma, y todo eso es dinero que nos cuesta a todos”, dijo Letiche.

Vuelta y vuelta
Los enfrentamientos entre egresados del Normal y del Socorro provienen de mucho tiempo atrás. Cuando el año pasado se produjo el incendio, días antes los alumnos del colegio público habían ido al privado a realizar pintadas y tirar huevos.
En 2002 hubo una sanción masiva para todos los egresados del Normal por una vuelta olímpica descontrolada que terminó con desmanes, disturbios y daños materiales en el Socorro.
En ese marco se inscribe lo que sucedió en la madrugada del lunes. Cuando los enfrentamientos son sistemáticos y trascienden a los alumnos de un curso en particular para convertirse en una “tradición” que cada grupo de egresados repite a su vez, es porque el problema está en otro lugar, porque la disputa es otra, y es tarea de los adultos preguntarnos por qué pasan estas cosas con nuestros hijos y qué nos pasa a nosotros al respecto.

Entre tanto, clausuras
Con el nuevo horario de la nocturnidad en marcha, el fin de semana largo contó con operativos por parte del área municipal correspondiente, a cargo de Angel Burgos.
Los controles tuvieron lugar en tres boliches de la ciudad. Dos de ellos, Quillash, de Balcarce al 300, y New Time, de 25 de Mayo al 700, fueron sancionados por encontrar menores en su interior, que además estaban consumiendo alcohol.
La policía trasladó menores de edad a la comisaría, que fueron entregados a sus padres.

Una hora más para bailar
El Municipio publicó ese mismo viernes por la tarde el Boletín Oficial, en el que aparece una ordenanza sancionada el 22 de julio último, por la que el horario de cierre de los locales nocturnos fue extendido una hora más. Así, quedó dispuesto para las 5.30 entre el 21 de marzo y el 30 de noviembre, y a las 6.30 para el período que va desde el 1 de diciembre al 20 de marzo.
La propuesta había sido elevada por el bloque Justicialista que integran Daniel y Matías Monfasani, Fabian Artenzio y Carlos Suárez, bajo la tarea de la Juventud Peronista, que había relevado el reclamo de los jóvenes en ese sentido.
Además, tenía como fundamentos los pedidos hechos en su momento por el ex Director de Inspección General Domingo Bronce, quien había señalado las dificultades para desconcentrar las salidas de los boliches, y recordaba que otros municipios tienen el horario dispuesto por la Ley de Nocturnidad provincial, sancionada luego de la ordenanza original local, por lo que temían por quienes pudieran viajar a otros lugares para tener una noche más larga.

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In fraganti. Cinco jóvenes alumnos del Socorro fueron atrapados en el momento en que realizaban las pintadas en las paredes del Normal.

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miércoles 16 de mayo de 2012