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En Campana sueñan antes que en San Pedro

31/12/1969 21:00Hs.

Ricardo Sánchez es Director de la Agencia de Desarrollo Campana. Con sencillez y ataviado con su uniforme Pymes –camisa verde, sin corbata, pantalón jean y calzado cómodo- relata a los presentes la experiencia llevada a cabo en su ciudad.
Confiesa que trabaja desde hace cuatro años en el proyecto y no sin sonrojarse reconoce que ahora están abocados al Observatorio de “Saberes”, que cobró impulso a partir de una experiencia que debería ser una regla de cada Municipio: “Consultamos a veinte estudiantes, de ellos sólo siete conocían las empresas de Campana, y de los siete, hubo 4 que habían sido llevados por sus padres”.
Con 105.000 habitantes, hace cuatro años la ciudad comenzó a elaborar su proyecto tomando como base las demandas que impone un polo industrial importante que necesita de las pequeñas y medianas empresas y aún no logra satisfacer la inclusión laboral por falta de personal preparado para los oficios y profesiones indispensables como engranajes para el crecimiento.
Los datos y los números son para Sánchez moneda corriente en su lenguaje y quienes escuchan sus razonamientos se preguntan por qué estas experiencias –aún con sus errores– no se repiten en el ámbito educativo como materia obligatoria.

Qué tiene Campana
Según los datos proporcionados por el presidente de “Proyecto Campana”, el 60 por ciento del territorio corresponde al sector de islas. Allí viven 1.400 habitantes, mientras que el 99 por ciento de la población habita el casco urbano. Obviamente, con los años transcurridos ya elaboran un plan estratégico para generar nuevas alternativas sobre la superficie insular a la que imaginan como apta para el turismo y el agro.
Existen quince grandes empresas que ocupan personal de manera efectiva durante todo el año. En torno a ellas, 285 PyMES proveen casi en su mayoría de manera directa los insumos que se necesitan para sostener el polo industrial.
Claro, a principios del año 2000 los representantes de entidades intermedias y el Municipio se pusieron de acuerdo para reformar y redireccionar su plan participativo de desarrollo urbano vigente desde 1984 (¿coincidencia con la vetusta y nunca reelaborada San Pedro 2000?) contando con 80 instituciones y 320 representantes que se dividieron en comisiones para optimizar el recurso humano. Terminaron el trabajo en 2001 y a fines de 2005, ya como Agencia de Desarrollo que articulaba esfuerzos entre el sector público y privado, la universidad y ahora las escuelas, partieron de la realidad existente para comenzar a imaginar los próximos veinte años.
Las comisiones que aún trabajan apuntan al turismo, la producción, la cultura y otros ejes de crecimiento constante que miran al sector educativo y particularmente a los alumnos de los establecimientos como objetivo imprescindible para su inserción en el mercado del trabajo.
Eso tiene Campana y en consecuencia ya busca mano de obra en las ciudades vecinas. Tienen un plan y gente que trabaja para ejecutarlo porque han entendido que es el mejor modo para tejer socialmente.
Además de recibir financiamiento de distintas organizaciones gubernamentales, entes internacionales y otros aportes tienen la suerte de que sean las propias grandes empresas las que invierten para generar su propia mano de obra o la de aquellos que serán sus proveedores directos o indirectos.

San Pedro con “agencia de empleo”
Las comparaciones siempre resultan antipáticas pero inevitables. El contraste entre el plan que llevaron a cabo los vecinos de la ribera y el proyecto de Agencia de Empleo que se abrirá en el Centro Cívico es importante y ha demasiada distancia. San Pedro no sabe qué tiene, cuánto tiene y mucho menos conoce el potencial de sus propias empresas. El mercado laboral no está preparado para las demandas de la hora y el turismo ha logrado suplir a fuerza de acierto y error la falta de planificación.
En cuanto al plan de desarrollo urbano, el Concejo Deliberante lleva más de cuatro períodos sin poder siquiera imaginar de qué modo quiere que crezca la ciudad. Los resultados están a la vista y se miden en el grado de marginación social que no encontrará remedio si no se logra convocar a las fuerzas vivas para que derramen sus aprendizajes y necesidades.
El CEDEL convocó con éxito a una charla donde los alumnos que asistieron por obligación aguardaron impacientes la hora para retirarse y poco más de una decena de personas interesadas tuvieron el privilegio de aprender a empezar a pensar que con decisión política y participación plena se puede soñar con hacer las cosas mejor.

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miércoles 01 de septiembre de 2010